Las várices en el embarazo

Muchas mujeres se encuentran por primera vez con las várices durante el embarazo, aunque esta enfermedad no es exclusiva de ese período: la predisposición genética, el exceso de peso, una mala alimentación y el sedentarismo son algunos de los factores que suman a favor de la aparición de las várices.

Durante el embarazo se produce toda una serie de cambios generales en el cuerpo, entre los que se encuentran los cambios en el aparato circulatorio y quienes tengan una predisposición genética, pueden ver aparecer várices por la dilatación de las venas superficiales.

Esto sucede porque el bebé que crece hace aumentar de tamaño el útero y esto provoca un “stop” en los grandes vasos sanguíneos de la pelvis que llevan la sangre venosa al corazón, entonces hay una pequeña cantidad de sangre estancada en las venas superficiales. Además, los cambios hormonales del embarazo provocan, por un lado, retención de sodio y agua -lo que hace que la cantidad de líquido a transportar sea mayor- y, por otro, la progesterona –muy elevada durante el embarazo-, produce una pérdida del tono muscular de la pared de la vena, que se relaja y se vuelve propensa a dilatarse y deformarse.

El aumento de peso más allá de lo aconsejado también hace que ese “stop” se incremente, y con él, la posibilidad de aparición de várices. La mayoría de las veces, las várices aparecen durante el primer trimestre del embarazo.

Para la aparición de várices, hay zonas del cuerpo más vulnerable que otras, ya que para que la sangre vuelva al corazón, debe subir -yendo en contra de la fuerza de gravedad-. Las piernas, el recto y, en ocasiones, la vulva, suelen ser los más afectados por las várices que, cuando aparecen en el recto, se conocen con el nombre de “hemorroides”.

Además de ser molestas estéticamente, las várices pueden ser dolorosas y producir sensaciones de pesadez o calambres. Cuando aparecen en el recto, pueden provocar dolor al evacuar y hasta sangrado o fisuras en la zona que pueden resultar muy molestas y dolorosas, haciéndose necesario un tratamiento médico.

Durante el embarazo hay que estar especialmente atentas a la aparición de várices, sobre todo cuando duelen, enrojecen o se hinchan repentinamente, ya que esto pueden ser un síntoma de enfermedades más serias como la trombosis o tromboflebitis, que se produce cuando se forma un coágulo en la vena que puede incluir una infección.

Con los sucesivos embarazos, quienes tengan predisposición y ya hayan tenido várices en el primer embarazo, pueden ver agudizado el problema: cada vez aparecen más várices y cada vez evolucionan peor, por lo que es indispensable la consulta con un flebólogo.

Todas las embarazadas – especialmente aquellas que trabajan muchas horas sentadas o paradas- deben tomar ciertas precauciones para evitar las várices:

Obviamente –y más allá de las várices, por la salud del bebé-, no fumar.
Alimentarse sanamente, evitar la constipación y no aumentar de peso más de lo debido.
Hacer ejercicio físico, asesoradas por su obstetra en relación a la actividad a realizar y a la intensidad de la misma.
No usar tacos altos ni ropa ajustada, especialmente en la zona de las piernas, los muslos o la cintura.
Preguntarle al médico si es necesaria la utilización de medias “de descanso”.
Si se ha de estar mucho tiempo parada, cambiar de posición frecuentemente y caminar un poco, dentro de lo posible.
Si se ha de estar mucho tiempo sentada, levantarse frecuentemente –por lo menos cinco minutos cada hora-.
Estando parada –por ejemplo, en la cola del banco o en un trabajo que lo requiera-, ponerse en puntas de pie unas veinte veces. En casa se pueden realizar los siguientes ejercicios: caminar descalza durante cinco minutos en puntas de pie, acostarse y subir y bajar las piernas, mover las piernas tipo bicicleta, acostada y con las piernas hacia arriba, girar los tobillos de adentro hacia fuera y luego de afuera hacia adentro, después flexionarlos. Flexionar los dedos de los pies.
Estando sentada –por ejemplo, en la oficina-, realizar los siguientes ejercicios: con los pies apoyados en el piso, levantar la punta y los talones, sucesivamente. Elevar y estirar una pierna por vez, girando el pie para un lado y para el otro
Descansar con las piernas elevadas unos 15 centímetros con respecto a la cabeza.
Auto-masajearse las piernas por la noche, antes de dormir, y tomar masajes de drenaje linfático con un profesional siempre que sea posible.
Si bien la genética juega un rol fundamental y quienes no tengan predisposición pueden no tener várices aunque no tomen los recaudos necesarios, es sabido que en salud, la prevención es el arma más importante en la lucha contra las enfermedades, de modo que más allá de la historia familiar, todas las embarazadas deberían poner en práctica las para evitar la aparición de várices.

Cuándo oye el bebé antes de nacer

Primer trimestre
El aparato auditivo se termina de desarrollar aproximadamente al tercer mes y medio. Recién a partir de ese momento comienza a captar, en primer término los sonidos intrauterinos (aproximadamente la semana 14/15 de gestación) y luego, a partir del cuarto mes, podríamos decir que está apto para captar los sonidos del exterior que comienzan a filtrarse.

Por lo tanto el feto puede comenzar a oír en cualquier momento entre el cuarto y el quinto mes, y para esa etapa ya puede ser estimulado o irritado por los diferentes sonidos. El oído está formado por tres componentes, que tienen distinto origen en el proceso de formación. De la delgada piel del embrión se forma una vesícula a cada lado del mesencéfalo. Esta vesícula se convertirá finalmente en el oído interno, que contiene los órganos auditivos y del equilibrio (sistema vestibular). Este sistema es de vital importancia, ya que es el que nos va a dar la orientación del cuerpo en el espacio después de comenzar a caminar y durante el resto de nuestras vidas, es el que nos permitirá saber si estamos parados o acostados cuando tengamos los ojos cerrados.

Muy poco después, hacia la quinta semana fetal, se desarrolla el oído externo con el canal auditivo y la cara externa del tímpano. La porción intermedia, oído medio, con los huesecillos auditorios (martillo, yunque y estribo).

Debido a la ausencia de aire en la ampolla timpánica, se creía que no había buena transmisión del sonido y que la sensibilidad auditiva estaba disminuida. Pero se pudo comprobar que no hay tanta merma de audición, ya que hay transmisión de vibraciones a través del líquido amniótico al líquido del oído interno, sin que sea necesario, como ocurre en el medio aéreo, un cambio de presión. Las infecciones de la madre durante las semanas críticas, cuando se está formando el oído, pueden dar lugar a malformaciones y defectos de audición.

Segundo trimestre
A medida que progresa el embarazo, el bebé puede discernir cada vez más variaciones de los sonidos, y su cerebro puede interpretarlas.

Experimentos realizados con animales nos demostraron que un feto que está afectado de sordera sufre al nacer un retraso cerebral mucho más importante que el de un feto afectado de ceguera. Esto nos plantea el papel determinante que cumple la audición, ya desde la gestación, para el desarrollo del cerebro. Lo que nos hace pensar que las estimulaciones auditivas son fundamentales; en cambio, la sensorialidad visual sería funcional recién a partir del nacimiento. El feto responde regularmente a los sonidos con movimientos diversos de brazos, piernas y cabeza. Entre los seis y los nueve meses, estas reacciones se hacen cada vez más evidentes. Sin un monitor o un ecógrafo, resulta muy difícil evaluar la duración o el número de respuestas ante los estímulos musicales.

Pude apreciar algunos condicionamientos entre los ocho y los nueve meses. Por ejemplo, cuando escuchaban las melodías que reconocían se movían mucho y cuando se les sacaban, los movimientos cesaban. Esto se vio en muchos casos.

Tercer trimestre
Al principio del tercer trimestre de la gestación, se puede considerar que el sistema auditivo es funcional desde el punto de vista anatómico, o sea que está totalmente formado y preparado para captar una cantidad muy importante de sonidos.

Los sonidos dentro del útero son diferentes a como los podemos oír nosotros, ya que son atenuados por el líquido amniótico. Antes de llegar al feto, deben atravesar la pared abdominal y la atmósfera sonora que se encuentra dentro de la bolsa.

Debemos tener en cuenta que los huesecillos del aparato auditivo no tienen tanto movimiento dentro del líquido como el que tienen fuera de él.

Además, el oído -como todo el cuerpo- está recubierto por una fina capa llamada unto sebáceo, que también participa de la amortiguación de algunas frecuencias.

Si queremos compartir una música con el bebé por nacer, no será lo mismo utilizar un equipo de música ambiental que poner un parlante pegado al abdomen de la madre, a la altura de la cabeza de él, ya que la vibración que éste recibirá será transmitida de una manera diferente. Utilizando un parlante pequeño de esa forma, el bebé oye más los sonidos agudos que los graves. De la otra forma, utilizando un equipo ambiental, percibirá una gama más amplia de sonidos, pero a la vez el volumen deberá estar un poco más fuerte que de la otra manera.

El embarazo después de los 35 años

Pasar más tiempo solos con la pareja para poder asentarse económicamente o para poder viajar, por ejemplo, realizarse a nivel profesional y muchas otras razones hacen que hoy cada vez más mujeres sean madres en un rango de edad que, en otros tiempos, pertenecía a las “madres añosas”.

El término madre añosa, que se aplicaba a las mujeres mayores de 35 años, ya ha quedado en desuso, porque, por un lado, cada vez es más frecuente que las mujeres posterguen la maternidad y, por otro lado, porque la fecundacion in vitro y la ovodonación hoy son muy comunes y permiten zanjar problemas que antes parecían insalvables.
Sin embargo, no hay que desconocer que, a partir de los 35 años, con el envejecimiento de los óvulos, se hace cada vez más difícil embarazarse y también aumentan las posibilidades de que se produzcan abortos espontáneos y nacimientos de niños con Síndrome de Down.

Por eso, si una mujer decide ser madre después de los 35 años, debería, en primer lugar, realizarse un chequeo general y aplicar los cuidados necesarios para minimizar los riesgos y llevar adelante un embarazo saludable: por ejemplo, dejar de fumar –si lo hace-, bajar o subir de peso –si lo necesita-, comenzar una rutina de actividad física –si no la ha iniciado todavía-, controlar su presión arterial y su tendencia a la diabetes, dejar el alcohol y complementar su alimentación con ácido fólico y con todos los suplementos que le indique el obstetra.

Si el embarazo no se logra naturalmente y se recurre a la fertilización asistida, se estudia a la pareja y a los óvulos y a los embriones antes de efectuar el
procedimiento” y esto se debe a que está científicamente comprobado que la posibilidad de concebir un bebé con defectos congénitos –especialmente Síndrome de Down- se acentúa con la edad: si una mujer de 25 años tiene 1 probabilidad entre 1250 de tener un bebé con anomalías cromosómicas como el Síndrome de Down, esa probabilidad sube a 1 entre 400 a los 35 y a 1 entre 100 a los 40.

Es por eso que después de los 35 años se indican análisis del líquido amniótico para determinar si el embrión tiene o no anomalías cromosómicas. El asesoramiento genético y la ecografía son estudios que dan mayor información sobre la salud del bebé y sobre la adecuada progresión del embarazo.

Además hay otra serie de patologías que se dan con mayor frecuencia en las madres mayores de 35 años, como por ejemplo la hipertensión –que puede ser provocada por el embarazo y se denomina “preeclampsia”- y la diabetes gestacional –también producto del embarazo-. Los partos más complicados –que muchas veces derivan o se programan como cesáreas- y hasta prematuros y los bebés con bajo peso al nacer también son más comunes en las madres que superan los 35 que en las que se encuentran en el rango de 20 a 30

Pero ser madre después de los 35 es posible y es una experiencia muy especial, debido a que el bebé encuentra padres maduros y experimentados en muchos sentidos. Con los debidos controles y cuidados, un embarazo en esta etapa puede transcurrir con absoluta normalidad.

Estreptococo: Infección por estreptococo del grupo B

Información suministrada por www.prevencionegb.com.ar

La infección de estreptococo del grupo B (EGB) es una infección bacteriana común que raras veces afecta gravemente a los adultos, pero que puede ser mortal para los neonatos. El EGB afecta a aproximadamente 1 de cada 1.000 bebés en los EEUU. Entre el 10 y el 30 por ciento de las mujeres embarazadas lleva la bacteria del EGB en la vagina o el recto, pero son muy pocos los bebés nacidos de estas mujeres que llegan a padecer una infección. La infección de estreptococo del grupo B no debe ser confundida con el estreptococo del grupo A, que por lo general causa inflamación de garganta y, en raras ocasiones, la destrucción potencialmente mortal de ciertos tejidos.

La medicina está logrando avances en la prevención de la infección de EGB en los neonatos. En 1996, tanto los Centros federales de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) como la Asociación de Obstetricia y Ginecología de Estados Unidos (ACOG) establecieron pautas para la detección y el tratamiento de las mujeres que corren el riesgo de transmitir el EGB a sus bebés. Por lo general, estas medidas permiten prevenir la infección en neonatos.

¿Cómo puede una mujer embarazada infectarse con el EGB?
Cualquier persona puede ser portadora del EGB, pero pocas se enferman por su causa. Esta bacteria reside en el sistema gastrointestinal, junto con muchas otras bacterias que son inofensivas para la mayoría de las personas. La infección de EGB causa enfermedades principalmente en mujeres embarazadas y en sus bebés, y a veces en adultos y ancianos que padecen otras enfermedades como cáncer y diabetes.

¿Cómo adquiere un bebé la infección de EGB?
Los bebés experimentan dos manifestaciones diferentes de la infección de EGB: la infección temprana y la tardía. Los bebés con infección temprana desarrollan síntomas antes de los siete días de edad, generalmente antes de cumplir las seis horas de vida. Aquellos que padecen de infección tardía presentan sus síntomas entre los siete días y los tres meses de edad.

Alrededor del 80% de todas las infecciones de EGB en neonatos es de tipo temprano. Éstas son casi siempre transmitidas de la madre al bebé durante el parto. Las infecciones tardías pueden contraerse en el momento del parto o adquirirse después del nacimiento a través del contacto con otras personas que sean portadoras del EGB.

Cuando una mujer embarazada lleva la bacteria de EGB en la vagina o el recto durante el trabajo de parto y el alumbramiento, existe una probabilidad de 1 en 100 de que su bebé se infecte con el EGB. El riesgo alcanza el 4% cuando la mujer es portadora de la bacteria y desarrolla además ciertos factores de riesgo, como parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación), desgarramiento prematuro de las membranas (antes de las 37 semanas de gestación), desgarramiento prolongado de las membranas (más de 18 horas sin dar a luz al bebé) o fiebre (100,4 ºF [38 ºC] o más) durante el trabajo de parto. Los médicos creen que los bebés se infectan con el EGB cuando la bacteria entra en su cuerpo, por ejemplo cuando ingieren fluidos vaginales que contienen EGB durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Entre el 30 y el 70% de los bebés de madres que llevan el EGB en la vagina o el recto nace con la bacteria en la piel, pero la mayoría de ellos no se enferman.

¿Qué síntomas produce la infección de EGB en el neonato?
Los bebés con infección temprana padecen una o más de las siguientes condiciones: neumonía, sepsis (infección de la sangre) y meningitis (infección de las membranas que recubren el cerebro). Los bebés con infección tardía por lo general padecen sepsis o meningitis. Aunque reciban tratamiento con antibióticos, aproximadamente el 5 por ciento de los bebés con EGB no sobrevive. Los bebés nacidos antes de llegar a término tienen más probabilidades de morir de la enfermedad que los bebés nacidos a término. La mayoría de los bebés que sobreviven el EGB se desarrolla luego normalmente. No obstante, entre el 15 y el 30% de los bebés que contraen meningitis sufre daños neurológicos permanentes, como parálisis cerebral, pérdida de la vista o de la audición y/o retraso mental.

¿Cómo puede prevenirse la infección de EGB en los neonatos?
Según las pautas de los CDC's y de la ACOG, hay dos métodos que permiten prevenir la mayoría de los casos de infecciones tempranas de EGB en neonatos. Ambos se basan en la realización de pruebas diagnósticas a las mujeres embarazadas y en el tratamiento posterior de aquellas infectadas o con riesgo de infectarse con antibióticos intravenosos durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Gracias a las recomendaciones para la prevención de la infección, la cantidad de bebés que desarrolló infección temprana de EGB se redujo en un 65% entre 1993 y 1998.

El primer método consiste en tomar una muestra de los fluidos vaginales y rectales entre las semanas 35 y 37 del embarazo. Esta muestra se envía a un laboratorio para la realización de un cultivo con el fin de detectar la presencia del EGB. El resultado se conoce al cabo de 24 o 48 horas. Si se detecta que una mujer embarazada tiene el EGB, se tratará con antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Según un estudio de los CDC's realizado en 1997, este método parece prevenir cerca del 78 por ciento de las infecciones. No se recomienda tomar antibióticos por vía oral antes del parto, ya que no previenen eficazmente la infección de EGB en el neonato. Algunos estudios demuestran que entre el 20 y el 70 % de las mujeres tratadas con antibióticos por vía oral durante el último trimestre todavía llevaba la bacteria en el momento del parto.

Cuando una mujer embarazada comienza con su trabajo de parto antes de conocerse los resultados de este cultivo o antes de que se le tomen las muestras de los fluidos, es recomendable administrarle un antibiótico durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Cuando a una mujer embarazada se le desgarran las membranas prematuramente antes de cumplirse las 37 semanas de gestación, su médico procederá a determinar la presencia del EGB. Si el trabajo de parto comienza antes de obtenerse los resultados (24 a 48 horas), se recomienda la administración de antibióticos por vía intravenosa. Sin embargo, si el trabajo de parto no comienza inmediatamente, el médico puede comenzar con el tratamiento antibiótico intravenoso y suspenderlo si los resultados son negativos, o bien postergarlo hasta confirmar la presencia de la bacteria o hasta que comience el trabajo de parto. Ambas opciones se consideran eficaces.

El segundo método no supone la realización de un cultivo sino el tratamiento exclusivo de aquellas mujeres que desarrollan factores de riesgo que incrementan su probabilidad de transmitir la bacteria del EGB a sus bebés si es que son portadoras. Según el estudio de los CDC's, este método parece prevenir cerca del 41 % de las infecciones. Los profesionales que recomiendan este método tratan a las mujeres embarazadas con antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto y el alumbramiento sólo cuando intervienen los siguientes factores de riesgo:

parto prematuro (antes de cumplidas las 37 semanas de gestación)
desgarramiento prematuro de las membranas (antes de cumplidas las 37 semanas de gestación)
desgarramiento prolongado de las membranas (más de 18 horas sin dar a luz al bebé, a cualquier edad de gestación)
fiebre (100,4 ºF [38 ºC] o más) durante el trabajo de parto
Con ambos métodos se recomienda que todas las mujeres que ya han dado a luz a un bebé con una infección de EGB sean tratadas con antibióticos por vía intravenosa durante el trabajo de parto y el alumbramiento. También se recomienda el tratamiento antibiótico para todas las mujeres que han padecido una infección del tracto urinario provocada por el EGB durante el embarazo.


Toda mujer embarazada debe considerar con su médico los métodos que desea utilizar para la prevención de infección de EGB en el neonato. Los dos métodos descritos anteriormente ayudan a prevenir la infección de EGB en un neonato.

¿Qué antibióticos se utilizan durante el trabajo de parto y el alumbramiento para prevenir la infección de EGB?
Habitualmente se utiliza penicilina o un medicamento relacionado llamado ampicilina, pero puede utilizarse clindamicina o eritromicina si la madre es alérgica a la penicilina. Se considera que ninguno de estos antibióticos es peligroso para la madre ni para el bebé, pero existe cierta preocupación sobre las reacciones alérgicas que pueden producir. Los resultados de estudios realizados hasta ahora sugieren que entre el 1 y el 10% de las mujeres tratadas con penicilina desarrolla una reacción alérgica leve (generalmente una erupción cutánea) y que 1 de cada 10.000 sufre una reacción alérgica grave (choque anafiláctico), que debe ser tratado inmediatamente y que, en raras ocasiones, puede ser fatal.

¿Puede el EGB provocar complicaciones en la madre, al margen de la infección del neonato?
El EGB puede causar una infección del útero antes o después del parto. Por lo general, cuando una mujer padece esta infección antes del parto no presenta síntomas y por lo tanto no recibe tratamiento alguno.

Esta infección puede incrementar el riesgo del desgarramiento prematuro de las membranas (antes de las 37 semanas de gestación) y de parto prematuro. Después del parto, los síntomas de una infección uterina incluyen fiebre, dolores abdominales y pulso acelerado. Al administrarse un tratamiento con antibióticos, por lo general se consigue curar estas infecciones en pocos días. Un estudio realizado recientemente demuestra que, cuando se hacen pruebas de detección para la infección de EGB en las mujeres durante el trabajo de parto y el alumbramiento y se trata la infección, tienen menos probabilidades de desarrollar infecciones uterinas después del parto.

El EGB también puede provocar infecciones del tracto urinario, las que deben ser tratada con antibióticos durante el embarazo. Los síntomas de infección del tracto urinario incluyen fiebre, además de dolor y ardor al orinar. Las mujeres con una infección del tracto urinario causada por el EGB también deben ser tratadas con antibióticos intravenosos durante el trabajo de parto y el alumbramiento, ya que es probable que haya una concentración elevada de la bacteria en su organismo.

¿Qué investigaciones se están realizando para prevenir las infecciones de EGB en neonatos?
Los investigadores continúan estudiando la eficacia de los métodos recomendados. Están tratando además de desarrollar una vacuna para las mujeres embarazadas para prevenir la infección de EGB en ellas y en sus bebés. En la actualidad, se están realizando experimentos con varias de estas vacunas y los investigadores también están desarrollando pruebas de diagnóstico rápido y de alta precisión que puedan realizarse durante el parto. Si bien ya existen pruebas de realización rápida, éstas sólo detectan alrededor del 40 % de las mujeres portadoras de la bacteria del EGB, por lo que todavía no son demasiado útiles para determinar qué mujeres deben recibir tratamiento con antibióticos durante el parto. No obstante, una nueva prueba de diagnóstico rápido desarrollada en Canadá aparentemente es capaz de detectar un 97% de los casos de infecciones de EGB, pero son necesarios más estudios para comprobar su precisión. Las pruebas rápidas capaces de determinar con precisión cuáles son las mujeres portadoras de la bacteria permitirán a los médicos administrar tratamientos antibióticos únicamente a aquellas mujeres que realmente lo necesitan. En este grupo se encuentran las mujeres que experimentan trabajo de parto prematuro, para quienes la realización de un cultivo no resulta útil debido al plazo requerido para obtener los resultados.

Enfermedades de transmisión sexual en el embarazo

HPV (virus del papiloma humano)
Sífilis
Herpes genital
SIDA
Clamydia
Hepatitis B
HPV (virus del papiloma humano)
Es una enfermedad de transmisión sexual muy común. Generalmente, el haber padecido HPV o padecerlo durante el embarazo no afecta al bebé. En casos muy extremos, en los cuales la mujer presenta alguna lesión realmente importante, hay riesgo de contagio por parte del bebé. En ese caso, los bebés presentan papilomas laríngeos, de regular seriedad y dificultad para su tratamiento. Por lo tanto, el obstetra recomendará una cesárea.

Sífilis
Esta enfermedad es transmitida por una bacteria y se contagia a través de relaciones sexuales vaginales, anales u orales con una persona infectada. La embarazada puede transmitirle la enfermedad al feto a través de la placenta. Durante la primer visita prenatal, el obstetra realizará el estudio para descartar sífilis. De ser positivo, se debe tratar a la mamá con penicilina que es un antibiótico seguro en el embarazo.

Herpes genital
Es una enfermedad producida por un virus (herpes-virus) que se encuentra en forma latente en el organismo y cuando disminuyen las defensas o durante el embarazo, el virus produce la lesión que tiene forma de pequeñas ampollas muy dolorosas. No hay forma de erradicar el virus del organismo, y el tratamiento consiste en disminuir la frecuencia e intensidad de los episodios.
Los síntomas son la aparición de ampollas en los genitales. En el momento del nacimiento, si hay lesiones activas, se debe finalizar el embarazo vía cesárea, porque el bebé puede infectarse si atraviesa el canal de parto.

SIDA
El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es una enfermedad causada por un virus llamado HIV que ocasiona la destrucción del sistema inmunitario. Esta enfermedad se trasmite a través de relaciones sexuales con personas infectadas, accidentes con agujas, transfusiones de sangre, o de madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia.
La mayoría de los obstetras le piden a la embarazada en la primera consulta la prueba en sangre de HIV.
La trasmisión del virus de madre a hijo es evitable tomando ciertas precauciones y medicación durante el embarazo y el nacimiento. Este último puede ser por parto natural o por cesárea, según lo que determine el obstetra sobre la base de análisis de sangre de la mamá y las condiciones del bebé.
Una mujer HIV positivo no debiera dar de mamar a un bebé que no está contagiado, porque puede transmitirse el virus por la leche.


Clamydia
Es una enfermedad de transmisión sexual por una bacteria denominada Chlamydia trachomatis. Puede contagiarse de madre a hijo durante el parto. La infección por clamydia en los recién nacidos puede causar conjuntivitis neonatal (infección en los ojos) y neumonía. Sin tratamiento médico inmediato, los ojos del bebé pueden ser gravemente y permanentemente dañados.

Hepatitis B
La hepatitis B es una enfermedad causada por un virus que infecta al hígado. Se transmite a través de relaciones sexuales con personas infectadas, accidentes con agujas, transfusiones de sangre, o de madre a hijo durante el embarazo.
En la primer visita prenatal, el obstetra indicará un estudio para detectar la hepatitis B. Si el análisis es positivo, se puede contagiar el virus al recién nacido durante el parto. Por lo tanto, el bebé al nacer recibirá los medicamentos adecuados para prevenir que se infecte (vacuna contra la hepatitis B e inmunoglobulina).

Embarazo ectópico

Embarazo fuera del útero o ectópico
Diagnóstico
Tratamiento
Embarazo fuera del útero o ectópico
Aproximadamente 2 de cada 100 embarazos ocurren fuera del útero; aunque la localización más frecuente es la trompa de Fallopio, en casos excepcionales puede producirse en el ovario, en el cuello del útero o en la cavidad abdominal. Sobre esta última localización cabe remarcar que existe la posibilidad, si bien remota, de que el embarazo llegue a término con el nacimiento de un bebé desarrollado enteramente fuera del útero. No obstante, y dado que la mayoría de los embarazos ectópicos ocurren en la trompa, en lo sucesivo se hará referencia a esta ubicación.

El embarazo ectópico o tubario es incompatible con el desarrollo del embrión. Por cuestiones de espacio, ya que anatómicamente la trompa no está preparada para alojarlo, el crecimiento del embrión termina rompiendo la trompa entre la 5º y la 6º semana de embarazo y esto causa una hemorragia interna que pone en peligro la vida de la madre. En circunstancias más favorables para la paciente, puede suceder que el embrión detenga su desarrollo de manera espontánea. La unión del óvulo con el espermatozoide ocurre en la trompa y el embrión formado tarda alrededor de 5 o 6 días en llegar al útero donde se implanta. Si el embrión es demorado en su viaje por la trompa, adquiere la capacidad de implantarse cuando aún se encuentra dentro de la misma produciéndose el embarazo ectópico. Ahora bien, los motivos por los cuales el proceso de transporte del embrión al útero no se completa normal y satisfactoriamente están estrechamente vinculados con las enfermedades de la trompa. Entre los principales factores de riesgo que conducen a un embarazo ectópico se cuentan las secuelas de enfermedades de transmisión sexual, en especial la infección por Chlamydia, los antecedentes de cirugía de la pelvis y, particularmente, el haber tenido antes un embarazo ectópico. De igual manera, otros factores como el consumo de cigarrillos en el momento de embarazarse, que la mujer sea mayor de 35 años, o que el embarazo sea producto de una inducción de la ovulación con citrato de clomifeno -o de una técnica de Reproducción Asistida- también pueden aumentar el riesgo de un embarazo tubario. En la actualidad, los profesionales discuten el grado de responsabilidad del uso del dispositivo intrauterino (DIU) y el aumento del riesgo de embarazo ectópico; aparentemente el DIU previene un embarazo intrauterino pero no actúa sobre al prevención de un embarazo en la trompa.

Diagnóstico
La rotura de un embarazo ectópico no solo deja sus secuelas en la fertilidad sino que conlleva una alta tasa de mortalidad: en los países desarrollados es la principal causa de muerte en mujeres jóvenes. Por tal motivo, diagnosticarlo precozmente es esencial para prevenir su rotura. Se debe descartar un embarazo ectópico en toda mujer embarazada que lo haya padecido con anterioridad, también cuando registre antecedentes de enfermedades o cirugías tubarias, cuando haya logrado el embarazo luego de un tratamiento por esterilidad, y en aquellas que se embarazan a pesar de tener colocado un DIU. Asimismo se debe sospechar un embarazo ectópico en una mujer con atraso en la menstruación que consulta por pérdidas de sangre, o en presencia de dolor en la zona de las trompas. Ocurre que, cuando el ectópico se complica con la rotura de la trompa, se produce una hemorragia interna con intenso dolor y una caída de la presión arterial, que pueden llevar a la paciente al shock y a la muerte. Por consiguiente, es imperioso diagnosticarlo de inmediato y antes que se produzca la rotura de la trompa; el diagnóstico de embarazo ectópico no complicado se realiza cuando los análisis de embarazo dan positivos y no se observa al embrión en el útero por ecografía pese al tiempo de embarazo o en algunas ocasiones es posible observar el embrión dentro de la trompa a través de la ecografía. El diagnostico se confirma con la visualización de la trompa a través de la laparoscopía.

Tratamiento
Ocasionalmente, el embrión localizado en la trompa detiene su desarrollo en forma espontánea y se reabsorbe no necesitando de un tratamiento adicional; pero esto es poco frecuente. Se puede detener el curso del embarazo con la administración de una medicación muy potente llamada metotrexate, que interrumpe el desarrollo del embrión en un 95 por ciento de los casos.

Como en la mayoría de los embarazos ectópicos se realiza una laparoscopía para su diagnóstico, en el mismo acto quirúrgico se procede al tratamiento del mismo. Si la trompa no está muy dañada se extirpa el embrión a través de una pequeña incisión en la misma, que se dejará abierta para que cicatrice sola. En presencia de signos más graves, como un daño severo de la trompa que haga suponer una pérdida de su función reproductiva, cuando existen antecedentes de ectópicos anteriores en la misma localización o cuando la mujer no tiene deseos de futuros embarazos, la trompa se debe extirpar y en todos los casos se deben conservar los ovarios.

El objetivo esencial del tratamiento de los embarazos ectópicos que no presentan complicaciones es preservar al máximo la fertilidad futura. El seguimiento clínico de las mujeres operadas por embarazos ectópicos demuestra que la fertilidad se ve disminuida al tiempo que aumenta el riesgo de volver a tener un embarazo ectópico tanto en la misma trompa si la misma fue conservada como, aunque en menor grado, en la trompa contralateral. Luego de sufrir un ectópico y al cabo de un año de intentar el embarazo, el 64 por ciento de las mujeres lo consigue; y de éstas en el 87 por ciento el embarazo se ubica dentro del útero mientras que el 13 por ciento restante repite un ectópico.

Enfermedades que pueden afectar el embarazo

Algunas enfermedades son particularmente peligrosas durante el embarazo. Conviene tenerlas en cuenta, tanto para prevenirlas como para tratarlas y evitar con ello sus efectos negativos:

Rubéola
Toxemia(conocida también como pre-eclampsia)
Infecciones urinarias
Hipertensión arterial
Toxoplasmosis
Varicela
Placenta Previa
Estreptococo grupo B
Diabetes gestacional
Cuello del útero incompetente
Estreptococo grupo B
Enfermedades de transmisión sexual
Rubéola
Es una enfermedad muy contagiosa que se manifiesta, con fiebre, tos, conjuntivitis, dolor de cabeza, inflamación de los ganglios del cuello y erupción que comienza en la cara y se extiende hacia abajo.

Habitualmente, no presenta riesgos ni complicaciones en la población general, pero si una mujer que no posee anticuerpos (ya que no está vacunada o no tuvo la enfermedad) contrae rubéola en el primer trimestre de embarazo, puede afectar severamente al bebé.
La mayoría de las mujeres actualmente tienen anticuerpos contra la rubéola, ya sea por haberla padecido, o por haber recibido la vacuna correspondiente.

En la primera visita, el obstetra chequea mediante un análisis de sangre la inmunidad a esta enfermedad. En el caso de no ser inmune, es importante evitar el contacto con personas que tengan rubéola y vacunar a los otros hijos o niños con los cuales se pueda estar en contacto.

En caso de contraer la enfermedad, se puede realizar un tratamiento con inmunoglobulinas para reducir los riesgos en el bebé. Después del parto, la mujer se deberá vacunar para sus próximos embarazos. Las mujeres que han sido vacunadas no deben quedar embarazadas hasta 3 meses después de aplicada la vacuna

Toxemia o pre-eclampsia
La preeclampsia, gestosis gravídica o toxemia, es un cuadro grave de causa no bien definida que se presenta después de la semana 20, y que se caracteriza por hipertensión arterial materna, a la que se agregan alteraciones de la función renal, edemas y aparición de proteínas en la orina.
Es más frecuente en los extremos de la vida reproductiva, o sea, debajo de los 20 y más allá de los 35 años de edad. También se presenta con mayor incidencia en las mujeres obesas, aunque esto no es una condición indispensable.
Los síntomas de esta enfermedad son hinchazón de pies, manos y cara, dolor de cabeza, visión borrosa, mareos, aumento repentino de peso y presión alta.
Por lo general, se detecta en los controles prenatales, por lo cual es muy importante no saltearlos.
En casos muy severos en que se agregan convulsiones, se denomina “eclampsia”. Este cuadro pone en riesgo la vida de la madre y del bebé; por lo tanto, es imprescindible acudir de inmediato al médico en el caso de que se presenten algunos de los síntomas mencionados. Este cuadro puede evitarse a través de un estricto control prenatal y del tratamiento adecuado de la preeclampsia


Infecciones urinarias
Las infecciones del sistema urinario (riñones, vejiga, uréteres y ureta), frecuentes entre las mujeres, son causadas por bacterias y pueden ocurrir independientemente del contacto sexual. Sus síntomas son picazón y necesidad frecuente de orinar, fiebre y dolor en el bajo vientre. Se tratan con antibióticos y otros medicamentos ya que pueden complicar el embarazo. Es importante consultar al médico por este problema.

Hipertensión arterial
Durante el embarazo, la presión arterial por encima de la normal puede causar problemas. Sin embargo, se la puede detectar precozmente ya que en cada control prenatal se debe medir la presión arterial. Los síntomas posibles son dolor de cabeza o pies hinchados.

Generalmente, no presenta síntomas, aunque a veces se acompaña de dolor de cabeza, pies y manos hinchados, situaciones que se deben informar inmediatamente al obstetra, pues pueden ser muy riesgosas para la madre y el niño. El obstetra indicará exámenes complementarios para controlar la salud materna y la del bebé, como ecografías, doppler, y análisis de sangre y orina.

Enfermedades de transmisión sexual
Una mujer infectada puede transmitir la enfermedad a su bebé. Además, la infección puede causar trastornos en el desarrollo del feto y aumenta el riesgo de aborto espontáneo. Algunas de ellas son: HPV, Sífilis, Herpes genital, Sida, Clamydia, Hepatitis B.

Toxoplasmosis
Es una enfermedad que no siempre advierte la mujer. Cuando se contagia durante el embarazo afecta al feto y aunque es poco frecuente reviste gravedad.

Se contagia a partir de las heces de heces de los gatos o la carne de cerdo o cordero infectado. Los casos más graves se manifiestan a través de fiebre, dolor de garganta y erupciones, hasta problemas serios en las meninges, según dónde se localiza el parásito (toxoplasma). Sí se localiza en el útero, aumenta el riesgo de aborto y de parto prematuro.

La forma de prevenirla es evitando el contacto con heces de gato y evitar comer carne de cerdo o cordero que no esté bien cocida. La mayoría de los habitantes de las zonas urbanas desarrollan naturalmente defensas contra esta enfermedad. No obstante, puede detectarse con un análisis de sangre al comienzo del embarazo.

Varicela
Es una enfermedad provocada por el virus varicela-zoster que pertenece a la familia de los herpes-virus y tiene la capacidad de producir varicela o herpes-zoster, cuando ya se ha padecido varicela previamente. Esta es una enfermedad muy contagiosa, por lo cual el 90% de los adultos la ha padecido en algún momento y tiene defensas de por vida. El virus se transmite por vía respiratoria y también por vía sanguínea hacia el feto a través de la placenta. Se presenta con una erupción en la piel (pequeñas ampollas que pican mucho).
Según el momento de la gestación en que se presente la infección por el virus, serán los riesgos para el feto o el recién nacido. El cuadro más grave de la enfermedad ocurre cuando la infección materna por varicela se da entre los 5 días previos al parto y 2 días luego del nacimiento. En estos casos, el bebé queda expuesto al virus porque no ha tenido tiempo de recibir las defensas (anticuerpos generados por la madre) antes del parto. Si la enfermedad se contrae dentro de este tiempo, el bebé deberá recibir gamaglobulina. Si presentara síntomas de haber desarrollado la enfermedad (fiebre y erupción característica) se le deberá realizar al bebé un tratamiento para reducir las posibilidades de complicaciones graves.

Placenta previa
Se denomina “placenta previa” a su implantación en la porción inferior del útero por delante de la cabeza del bebé. Su frecuencia es relativamente baja y muchas veces obliga a mayores cuidados durante el embarazo, fundamentalmente el reposo, sobre todo en casos en que la mamá presenta sangrado vaginal. Si esto continúa hasta el final de la gestación, se realizará una cesárea.

Estreptococo grupo B
La infección bacteriana común de estreptococo del grupo B (EGB) raras veces afecta gravemente a los adultos, pero puede ser mortal para los neonatos. Entre el 10 y el 30% de las mujeres embarazadas presentan la bacteria del EGB en la vagina o el recto, pero son muy pocos los bebés nacidos de estas mujeres que llegan a padecer una infección. Para prevenir la mayoría de los casos de infecciones tempranas de EGB en neonatos, se puede realizar una prueba diagnóstica que consiste en un cultivo vaginal y anal. Si se detecta, se procederá al tratamiento de aquellas embarazadas infectadas o con riesgo de infectarse, a través de antibióticos endovenosos durante el trabajo de parto.

Diabetes gestacional
Se denomina “diabetes gestacional” a la que aparece o se diagnostica durante el embarazo. Generalmente, se presenta alrededor de la semana 20 de gestación.
Todas las embarazadas deben ser controladas durante las semanas 24 y 28 mediante un análisis de glucosa en sangre. Si existe diabetes gestacional, el obstetra le recomendará a la embarazada mantener bajo el nivel de azúcar mediante dieta y actividad física. También, es preciso realizar controles prenatales más frecuentes.
La diabetes gestacional puede provocar abortos espontáneos, mortalidad perinatal, alto peso al nacer, parto prematuro, etc. Luego del parto, debe controlarse el nivel de glucosa para analizar si la mujer continúa con diabetes.

Cuello del útero incompetente
El diagnóstico de incompetencia ístmico-cervical se realiza por el antecedente de que la embarazada ha perdido un embarazo al cuarto o quinto mes, en forma repentina sin estar precedido de contracciones. También durante el embarazo, es posible sospechar un cuello incompetente a través de la ecografía.
Cuando a una mujer se le diagnostica esta incompetencia cervical, se le indica una intervención llamada “cerclaje uterino”, que es un procedimiento quirúrgico que tiene como finalidad reforzar el cuello del útero mediante la colocación de una sutura, con el fin de impedir su dilatación. Habitualmente, se practica en la semana 14 de gestación bajo anestesia, y no requiere que la embarazada quede internada más de algunas horas.
El hecho de que una embarazada tenga realizado un cerclaje no contraindica en absoluto que pueda tener un parto normal. El cerclaje se saca en el consultorio, sin anestesia y cuando el bebé se encuentra en término. En el caso de indicarse una cesárea por otro motivo, el cerclaje puede quitarse directamente en el quirófano.

Hemorroides en el embarazo

¿Qué son las hemorroides?

Las hemorroides son plexos (conjunto de vasos conectados entre si) venosos que recogen el drenaje venoso de la última porción del intestino y de la región perineal para llevar esa sangre hacia las venas profundas y luego al corazón. Durante el embarazo, como toda varice (la hemorroide lo es), tiende a protruir, esto lo hace porque hay una debilidad propia de la pared de estas venas, una debilidad de los tejidos vecinos que no las contienen y un factor mecánico que tiene que ver con el mayor volumen sanguíneo que maneja la embarazada y fundamentalmente la presión que hace el útero gestante sobre los vasos pelvianos generando una rémora en el territorio venosos del periné.

¿Cuáles son los síntomas?

Los principales síntomas son el sangrado al defecar, picazón, ardor o dolor. Algunas veces las venas inflamadas sobresalen del ano y pueden tener el tamaño de una uva.

¿Cúal es el tratamiento?

Reposar en posición acostada, ya que la presión venosa disminuye y las hemorroides se reducen.
Se debe tener una dieta rica en fibra y tomar mucha agua
Evitar la constipación.
Realizar baños de asiento con agua bien caliente 2 o 3 veces por día.
Aplicar hielo en la zona. Esta secuencia frío - calor aliviar temporalmente el dolor.
Las cremas antihemorroidales pueden ayudar (recetadas por el médico), aunque en el embarazo no es un problema inflamatorio sino mecánico.
Limpiar la zona afectada con papel higiénico suave y sin perfume.
¿Cúando debo consultar?
Si hay sangrado o el dolor persiste es necesario consultarlo el médico.
Durante el parto, al pujar, es probable que las hemorroides salgan más, pero los vasos se liberan de la presión del útero gestante y estas se reducen en las horas siguientes. Si no desaparecen por completo es importante realizar una consulta con el proctólogo para evaluar su respectivo tratamiento.

Fumar estando embarazada

El cigarrillo está absolutamente contraindicado durante el embarazo.
Si estás intentando concebir sería bueno dejar de fumar lo antes posible, o si en tu caso, quedaste embarazada inesperadamente y sos fumadora es bueno para tu bebé que abandones este hábito en el mismo instante en que te enteraste que ibas a ser mamá.

El consumo materno de tabaco puede acarrear importantes consecuencias y complicaciones al bebé.
Durante el embarazo:

• Mortalidad perinatal: es mayor en hijos de madres fumadoras. Se sugiere que hay una relación directa con el nivel de consumo de tabaco: a mayor consumo, mayor riesgo.
• Peso fetal al nacer: los bebés nacen con bajo peso lo cual significa que probablemente sus pulmones no estén totalmente desarrollados y deban usar los primeros días un respirador artificial.
• Complicaciones durante la gestación como: placenta previa, embarazo ectópico, sangrados vaginales y parto prematuros.

Después del nacimiento:
• Lactancia: está comprobado que la nicotina pasa a la leche materna.
• Muerte súbita: los hijos de madres y padres que fuman tienen mayor riesgo. Ninguna persona debe fumar en la casa, auto o lugar donde se encuentre el bebé.
• Enfermedades respiratorias de la niñez: los hijos de madres fumadoras suelen tener más infecciones respiratorias y asma .


¿Es perjudicial estar en un ambiente donde otros fuman (trabajo, hogar, etc)?

Si bien la tendencia actual es generar leyes que protegen a los no fumadores, puede suceder que nos veamos expuestos a convivir varias horas de nuestro día en lugares en el cual hay fumadores. El lugar de trabajo puede ser uno de ellos asi como convivir en el hogar con un fumador.
Los llamados fumadores "pasivos", son las personas que sin fumar sufren los efectos nocivos del cigarrillo por convivir en ambientes muy contaminados y reciben sus efectos aunque en menor cantidad. El humo ambiental de tabaco contiene más de 4.000 productos químicos que son irritantes (cianuro, dióxido de azufre, monóxido de carbono, amoníaco y formaldehído, entre otros). También contiene sustancias que producen cáncer (arsénico, cromo, nitrosaminas y benzo(a)pireno, entre otros).

Como mujer embarazada, si estás sometida a un ambiente de gran contaminación de tabaco, puedes tratar de explicarle a tus compañeros sobre tu nuevo estado para que traten de fumar menos ante tu presencia o idealmente evitar que lo hagan. También puedes tratar de cambiar tu ubicación física dentro del ambiente laboral y como último consejo, mantener bien ventilado el ambiente en el que estás.
Algunos estudios han demostrado que la exposición durante el embarazo al humo ambiental de tabaco se asocia con algunas malformaciones congénitas (labio leporino y paladar hendido), aunque el principal riesgo que puedes sufrir es tener un bebé con menor peso.


En el caso de tener un fumador dentro del hogar lo ideal sería que esa persona abandone este hábito. Pero si no es posible, deberías declarar a tu hogar y a tu auto como libres de humo de tabaco, no permitiendo que fumen en los mismos.


¿Puedo volver a fumar cuando nazca mi bebé?

La respuesta ideal es que no vuelvas a fumar ya que es perjudicial tanto para tu salud como la de tu familia.
Los hijos de padres fumadores tienen mayor probabilidad de adicción a la nicotina en la adolescencia, mayor frecuencia de caries, alergia a los alimentos, problemas en la piel y mayor frecuencia de cáncer en la adultez. También presentan con mayor frecuencia problemas de conducta, síndrome de hiperactividad, déficit de atención y menor rendimiento escolar. Por otra parte, faltan seis veces más a la escuela que los hijos de no fumadores y necesitan atención médica con más frecuencia.

Si no podes dejar de fumar es muy importante que lo hagas en espacios abiertos como el balcón y la vereda y que tu casa sea un hogar libre de humo.


Bibliografía consultada: Tabaquismo pasivo en niños, Sociedad Argentina de Pediatría

Sugerencias para sobrellevar las náuseas

Los cambios hormonales, el aumento de la sensibilidad del sentido del olfato y el exceso de ácidos en el estómago son algunos de los factores que contribuyen a que el 80% de las embarazadas sientan náuseas. Por lo general éstas irán desapareciendo hacia el final del primer trimestre, aunque en algunos casos puede durar todo el embarazo. No dejes de consultar con tu médico si vomitás en forma reiterada; los vómitos en exceso pueden provocar deshidratación. Para sobrevivir a las nauseas te sugerimos:

Comer comidas en pequeñas proporciones y a intervalos frecuentes. Las náuseas pueden empeorar si el estómago está vacío.
Comer comidas ricas en carbohidratos y proteínas
Tener a mano galletitas de agua; probá comer algunas al despertar y esperar unos 30 minutos antes de levantarte de la cama.
Las náuseas pueden empeorar al tomar vitaminas prenatales. Consultá con tu médico si este es tu caso.
Evitar las comidas picantes, las frituras, las que producen acidez y comer menos grasas.
Comer yogurt rico en vitamina B, que reduce las náuseas.
Oler limón y/o tomar agua o té con limón.

Alcohol y embarazo

El consumo de alcohol durante el embarazo está contraindicado ya que el mismo pasa al bebé a traves de la sangre, inclusive cuando se bebe pequeñas cantidades.
No se sabe a ciencia cierta cúal es la cantidad de alcohol que puede perjudicar al bebé ya que depende de diversos factores como:
. el metabolismo de cada embarazada,
. de la bebida alcohólica que tome (vino, cerveza, etc) y
. de la cantidad que se consuma.

El consumo durante el embarazo aumenta los riesgos de que el bebé nazca con retraso mental, retraso de crecimiento, defectos en el corazón y rasgos faciales anormales.
El efecto del alcohol durante el embarazo es un tema aún controvertido, pero todos los supuestos efectos que se le atribuyen (la mayoría de origen neurológico), son demasiado graves e irreversibles como para no prestarles atención.
Por eso es conveniente hacer un pequeño sacrificio por algunos meses y evitar tomar alcohol durante todo el embarazo.


¿Se puede consumir cerveza sin alcohol?
La cerveza sin alcohol contiene un pequeño porcentaje de alcohol, aunque menor que el de la cerveza común.
En 100 cc de cerveza común hay un 4 % de alcohol,
y en la llamada sin alcohol la concentración es del 0.6-1 %. Por lo tanto es perjudicial si se la toma en grandes cantidades.

¿Qué sucede si tomé alcohol durante los primeros días de la gestación, sin saber que estaba embarazada?
Si tomaste algunos vasos de alcohol ocasionalmente y no presentabas un nivel de alcohol elevado en tu organismo, no va a afectar la salud del bebé en los primeros días de gestación. Pero es muy importante suspender el consumo de alcohol desde el momento que se confirma el embarazo.

¿Podré tomar alcohol durante la lactancia?
El alcohol pasa a la sangre y por supuesto, a la leche.
Lo óptimo sería no beber durante la lactancia, pero si tomás alguna copa de vez en cuando y con mucha moderación no es peligroso.
En estos casos es recomendable que lo hagas justo después de amamantar así para la próxima mamada el alcohol ya se habrá disipado de tu cuerpo. Pero es importante remarcar que no es conveniente tomar bebidas alcohólicas durante la lactancia y que de hacerlo, debe ser con moderación.
Además, siempre podés consultarle a tu médico qué opina sobre este tema basándose específicamente en tus características, hábitos e historia particular.

Puede una relación sexual desencadenar el trabajo de parto

Cuando una mujer está sexualmente excitada la hormona llamada oxitocina es secretada en el torrente sanguíneo. El Dr.Michel Odent la llama "la hormona de la felicidad". La oxitocina contribuye en forma importante al buen tono del útero. La sensibilidad uterina a la oxitocina aumenta en las últimas semanas del embarazo y conduce a un espontáneo comienzo de trabajo de parto. Cuando un obstetra induce el trabajo de parto habitualmente utiliza una forma sintética de oxitocina llamada syntocinon. O se puede utilizar, como sucede en Inglaterra y otros países, prostaglandinas en forma de un pesario insertado cerca del cervix.

La más alta concentración natural de prostaglandinas en el cuerpo humano se encuentra en el semen.

Cuando un bebé está por nacer, pero el trabajo de parto aun no se ha desencadenado espontáneamente, un encuentro sexual puede a veces ablandar el cervix e iniciar así las contracciones que inicien el trabajo de parto. La estimulación manual u oral de los pezones puede también ayudar a intensificar las contracciones.

Este modo natural de iniciar el trabajo de parto puede resultar amenazante y ser rechazado en estos tiempos en que el embarazo y el parto se han medicalizado, y han dejado de ser parte de una experiencia psico-sexual, donde la mujer pueda tomar contacto con su cuerpo y sus emociones. Mucha energía está puesta en "no perder el control" y en "portarse bien", en lugar de darse el permiso de ponerse a tono con sus cuerpos y dejar que la energía del trabajo de parto fluya a través de ellos. Si una mujer ha podido actuar espontáneamente al dar a luz, ella podrá también darle la bienvenida a su hijo de este modo, abriéndose a ese encuentro, conectándose con aquella sabiduría ancestral que le pertenece, ofreciendo con naturalidad sus pechos y sus brazos. El sexo, el nacimiento y la maternidad no son en realidad experiencias diferentes ni conflictivas. Son parte de un todo. Lo que aprendemos de cada una profundiza y enriquece nuestra comprensión de otros aspectos de nuestras vidas.

La donación de óvulos

La ovodonación es una técnica relativamente nueva aparecida a mediados de la década del 80 como una variante de la Fertilización in Vitro. Se realiza cuando la mujer

a) carece de óvulos en el ovario,

b) cuando la cantidad o calidad de los óvulos es mala y

c) en caso de ser portadora de enfermedades genéticas que puedan ser transmitidas a la descendencia.


La fertilidad en la mujer, contrariamente a lo que ocurre en el hombre, tiene un límite cronológico: los óvulos no se dividen; por eso, una vez que la mujer agota su reserva entra en menopausia. La menopausia ocurre alrededor de los 50 años de edad y suele ser precedida por cinco a diez años en los que la fertilidad está marcadamente disminuida; cuando este proceso se presenta antes de los 40 años, se habla de menopausia precoz. El motivo por el cual el ovario agota su contenido de óvulos tempranamente se desconoce en varios casos; en otros, la causa está bien definida y puede obedecer a una alteración congénita de los ovarios, a que fueran extirpados por alguna enfermedad, o destruidos por acción de la quimioterapia o de la radioterapia en el curso del tratamiento de una enfermedad maligna.
La ovodonación también se indica en las mujeres que sí producen óvulos, pero con pocas posibilidades de embarazo. Dentro de este grupo se cuentan las pacientes mayores de 43 años y las que tienen una baja reserva de óvulos para su edad. La declinación de la fertilidad es una consecuencia del envejecimiento de los óvulos, no así del resto del aparato reproductivo de la mujer. Por eso, si se utilizan óvulos de mujeres más jóvenes, estas pacientes tienen incluso mayores posibiliades de lograr el embarazo que una mujer de menor edad.
No existe un límite de edad para realizar un procedimiento de donación de óvulos, lo cual plantea un doble dilema para el médico. Desde el punto de vista clínico, la evaluación de los riesgos físicos que implica el embarazo a una edad avanzada y desde el ético, si debe imponerse un límite de edad para ser madre. La ciencia demostró que a través de la ovodonación, la maternidad después de los 60 años también es posible, con lo cual una restricción en la edad puede parecer arbitraria. Pero, en nuestra opinión, no es adecuado realizar una ovodonación en mujeres mayores de 50 años ya que ésta es la edad promedio de la menopausia.
Al igual que con la donación de semen, la ovodonación debe ser anónima y en forma altruista. Las donantes tienen que ser menores de 33 años sin antecedentes de enfermedades genéticas, que sean compatibles desde el punto de vista físico con las receptoras. A todas las pacientes que cumplen con estos requisitos y que realizan un tratamiento de reproducción asistida, ya sea FIV o ICSI, se les ofrece la posibilidad de donar aquellos óvulos que no sean utilizados; en caso de aceptar, la pareja firma un consentimiento con cláusula de anonimato. Pero la cantidad de donantes es reducida, en general, porque se necesita disponer de una cantidad elevada de óvulos y esto no ocurre cuando la pareja opta por el congelamiento embrionario, ya que, habitualmente, el número de óvulos es insuficiente para ambos procedimientos.
También se pueden utilizar como donantes a mujeres que no son pacientes, lo que implica someter a una persona a la aplicación de hormonas inyectables durante varios días y luego a una aspiración folicular.
La ovodonación, desde el punto de vista técnico, es una variante de la Fertilización in Vitro, en la cual el preembrión que resulta de la unión entre el óvulo de la donante con el espermatozoide de la pareja de la receptora, es colocado en el útero de la última. Como la receptora no utiliza sus propios óvulos no es necesario que se le estimule la ovulación. Pero, para permitir la implantación del preembrión, el útero de la paciente debe ser preparado mediante la administración de estrógenos durante un período mínimo de 10 días, al cabo de los cuales se evalúa a través de una ecografía si el endometrio alcanzó un buen desarrollo. Si el resultado es favorable hace falta obtener los óvulos de una donante compatible con la receptora. A veces ella debe esperar varias semanas por falta de disponibilidad de óvulos, especialmente cuando se utilizan pacientes como donantes; en estos casos la preparación del endometrio con estrógenos puede durar hasta tres meses y si al cabo de ese tiempo no se concretó la donación es conveniente iniciar el proceso nuevamente.
Una vez inseminados los óvulos de la donante con los espermatozoides de la pareja de la receptora, esta última comienza a recibir progesterona para terminar de preparar al endometrio para la transferencia embrionaria, que tiene lugar dos o tres días después de haber sido inseminados los óvulos.
Las posibilidades de embarazo luego de un procedimiento de ovodonación rondan el 48 por ciento, ligeramente superiores a los que se obtienen con una FIV; estos buenos resultados se deben a que se utilizan óvulos de mujeres menores de 33 años y a que los preembriones son colocados en un endometrio preparado en forma más natural que cuando la paciente es estimulada hormonalmente con el objeto de producir un número elevado de óvulos. De concretarse el embarazo y dado que la receptora carece de ovarios —o fueron transitoriamente suprimidos—, debe continuar recibiendo estrógenos y progesterona en reemplazo de los que habitualmente produce el ovario, hasta que la placenta tome el control de la producción de estas hormonas, alrededor del tercer mes de embarazo.
Aunque lleve al bebé en su panza durante los nueve meses, es importante que la receptora tome conciencia de que el recién nacido será el producto genético de la unión de los cromosomas de su pareja con los de la donante. Pero, si bien en este caso la madre no le trasmite a su hijo la información inscripta en sus genes, le ofrecerá los nutrientes y todo el amor necesarios para llevar adelante su desarrollo.

Endometriosis, la enfermedad oculta

En el X Congreso Mundial de Endometriosis que tuvo lugar en la ciudad de Melbourne, Australia en marzo del 2008, la dificultad diagnóstica de esta
enfermedad fue puesta nuevamente en relieve.

Sabemos que afecta a mas del 15% de las mujeres en edad reproductiva y
que, cuando se realiza una laparoscopía en la consulta por infertilidad, el
47% de las pacientes presentan algún grado menor o mayor de la enfermedad.

El error general es considerar que existe enfermedad asintomática en
ausencia de dolor. El dolor pelviano cróncio, esto es, el dolor
menstrual (algomenorrea) o el dolor durante las relaciones sexuales (dispareumnia)esta presente solo en el 50% de las mujeres que tienen la enfermedad.

El otro síntoma, casi siempre ignorado, es la infertilidad. Por ello,
en este congreso, especialistas de todas las latitudes, como por ejemplo el
actual Presidente de la American Society for Reproductive Medicine (Sociedad
estadounidense de fertilidad), el Dr. David Adamson, en su
conferencia acerca de si debe o no realizarse una laparoscopía
diagnóstica antes de practicar un procedimiento de fertilización asistida,
coincidieron en que tarde o temprano, si no hay embarazo, la laparoscopía encontrará endometriosis en una de cada dos pacientes.
La endometriosis - localización fuera del útero del tejido que lo
recubre por dentro (endometrio), es una enfermedad con un marcado componente inflamatorio.
Esta condición afecta la calidad de los óvulos y dificulta la implantación (la fijación) del embrión al endometrio, en donde tiene que generarse la
placenta que alimentará al feto durante el embarazo.
Diagnosticarla y tratarla (siempre mediante la cirugía, a veces complementada con tratamientos médicos) es una necesidad. Según cada
caso en particular, la laparoscopía estará indicada en una primera instancia, o
recién luego del fracaso de un tratamiento de fertilización asistida.

Estudios muy acertados presentados por el Dr. Adamson y también por
otros destacados expertos, como el Dr. Thomas D´Hooge, de la Universidad de
Leuven (Bélgica), demuestran claramente como el tratamiento quirúrgico
laparoscópico previo, mejora los resultados de la fertilización asistida
en las portadoras de esta enigmática enfermedad.

Síndrome Antifosfolipídico (SAF)

El síndrome antifosfolipídico es un enigma aún para los especialistas más experimentados y los centros médicos internacionales más consultados. La existencia de anticuerpos antifosfolipídicos, como el antifosfatidilinositol, antiacidofosfatídico, y anticardiolipinas, generalmente asociados a la presencia de anticoagulante lúpico, ha sido vinculado al aborto recurrente, desde hace aproximadamente una década. También se lo relaciona con la toxemia gravídica hipertensiva.

Ahora bien, no pasa de ser una relación causal y no hay posibilidad de asegurar con 100% de certeza que su tratamiento permita el normal desarrollo del embarazo.

Se sugiere en los casos "leves" o ante los primeros abortos, utilizar aspirina a bajas dosis (100mg diarios) desde el ciclo en que se busca el embarazo y hasta la semana 28° del mismo. La documentación científica es contradictoria y no se han obtenido los resultados que se previeron cuando se vinculó esta falla inmunológica con la falla reproductiva. Pero como el tratamiento es muy económico y totalmente inocuo (la aspirina puede ser controversial a dosis de 1.000 mg diario o mayor), se sugiere hacerlo.

En casos de fracaso se puede recurrir a sumar heparina de bajo peso molecular en dosis bajas, una vez por día. Controlando los factores de coagulación para evitar un sangrado patológico, se mantiene este tratamiento por lo menos hasta el cuarto mes. Nuevamente los resultados no han sido los esperados.

En casos severos se plantea la administración semanal de gama globulina vía endovenosa, a un costo altísimo, y con resultados también poco claros.

Lo importante es saber que, finalmente, la mayoría de quienes abortan reiteradamente, logran el tan ansiado hijo. El Dr. Roger Kempers, ex-presidente de la American Society for Reproductive Medicine y editor de varias publicaciones científicas nortamericanas sobre la materia, insiste que lo primordial es el "tender loving care", esto es, comprensión y apoyo psicoemocional por parte del equipo médico. De allí que se sugiera siempre consultar a un grupo especializado en infertilidad, que incluya dentro del equipo psicólogos y psicoanalistas (councellors en los E.E.U.U. y Europa).

Según Kempers, esta variante terapéutica, mucho más económica, con el simple agregado de 100 mg diarios de aspirina, es mejor que los tratamientos mas costosos

Cómo manejar las emociones cuando el bebé no llega

El deseo de la mayoría de las personas, es trascender a través de los hijos.
Formar una pareja y poder a través de ellos, proyectarse.
Cuando se busca un bebé y no llega en el momento que uno lo planeó, surge la frustración, el dolor, la preocupación y las preguntas.

Hasta que se llega a la primera consulta se transitó un camino largo, de muchas esperas, menstruaciones, ilusiones, encuentros y desencuentros amorosos.
Luego vienen los análisis, los diagnósticos y los tratamientos.

Y lo más difícil, que es aceptar que a veces se tiene una dificultad y es necesario preguntarse si se está dispuesto a atravesarla y superarla.
Si realmente es vivida como una dificultad, donde uno está involucrado, y no es culpable de padecerla, puede esta experiencia ser vivida saludablemente dentro de un marco de tranquilidad y confianza.

Si comienzan a aparecer las palabras culpa, y los tiempos de verbo en pasado, se va a hacer más dificultoso y el famoso estrés, se hará presente con toda su fuerza

¿Cómo se manifiesta?
Como tristeza, cansancio, enojo, hiperactividad; puede disfrazarse de mil maneras, la cuestión es descubrirlo y sacarle la máscara para poder sentirse mejor.
Y esa mejoría o alivio no siempre es resuelta en el aquí y ahora. Tiene sus tiempos, pero se puede trabajar para lograrlo, como así también se puede lograr el embarazo.
No quizás de la manera que hubiésemos idealmente soñado pero sí con un poco de ayuda y trabajo.

Es importante poder aceptar esa ayuda, que permitirá sobrellevar este trayecto más acompañado y mejor. Siendo protagonista activo y no víctima de la situación.
Hay presiones sociales, laborales económicas y principalmente afectivas que hacen difícil el camino para lograrlo pero no es imposible.
Si se quiere ser mamá y papá de alguna manera se va a lograr.
Toda persona que atraviesa un tratamiento de fertilidad, tiene sus emociones a flor de piel, se halla más vulnerable, mas allá que tenga su terapia personal
A veces es necesario mayor apoyo, y esclarecimiento en algunos temas que merecen ser tratados más específicamente mientras dura el tratamiento.
Por eso es tan importante consultar y darse el espacio para aprender a trabajar estas emociones nuevas, entendiendo que es parte del tratamiento integral para acercarse al objetivo.

Frente a tantos sentimientos nuevos, a un lenguaje nuevo que hay que asimilar, lo importante es, si bien en cada pareja se vive de manera especial en función de la historia y el tipo de relación que se tiene:

No desesperarse, no des-encontrarse
Buscar pequeñas metas
Comprender que ser padres es un aspecto de la vida en pareja y que seguramente hay más motivos que los lleva y los llevó a elegirse y estar juntos.

Que este proyecto no invada todas las áreas de la vida, y no los paralice.
Poder transformar: la presión en comprensión, la ansiedad en manejo de la frustración y de la capacidad de espera. Y fundamentalmente, poco a poco ir reemplazando la tristeza por esperanza poniéndose activos en este gran proyecto hacia el futuro…ser padres.

El aumento de la infertilidad en los últimos años

Cada vez es más frecuente escuchar comentarios acerca de parejas que no pueden tener hijos, así como de otras que lograron el embarazo gracias a algún tipo de tratamiento. El hecho de que este tema se instale en el diálogo corriente sugiere que la infertilidad ha aumentado en los últimos años. El aumento en la incidencia de la esterilidad puede obedecer a alguno de los motivos que a continuación se detallan.

En primer lugar, en la actualidad, las mujeres comienzan a buscar su primer embarazo a edades más avanzadas que antes. Al respecto ya ha sido mencionado el papel que juega la edad de la mujer en la tasa de fertilidad y en el riesgo de aborto. Hasta hace pocos era habitual que una mujer se casara antes de los 20 años de edad e inmediatamente buscara un embarazo; hoy la mayoría de las mujeres lo hace luego de finalizar una carrera terciaria, de haber logrado una inserción en el mercado laboral y de tener cierta estabilidad económica. Lo que implica que la meta del embarazo se postergue para un momento de la vida en el cual la fertilidad se encuentra disminuida. Además, es cada vez es más frecuente que las personas separadas que forman una nueva pareja quieran tener hijos, algo que suele ocurrir a una edad menos fértil y en la que el riesgo de abortos espontáneos es mayor. En segundo lugar, en las últimas décadas los estudios sobre el tema han registrado indicios de mayor infertilidad masculina en relación con años anteriores. Si bien no existe todavía una explicación para este fenómeno, se cree que puede deberse a factores tales como el stress, el consumo de tabaco y, en especial, a los contaminantes ambientales -como plaguicidas y sustancias con contenido en estrógenos-

En tercer lugar, en los últimos 30 años se produjo un considerable aumento de las enfermedades de transmisión sexual que pueden dejar esterilidad como secuela. Este incremento fue una consecuencia directa de la mayor libertad sexual, la práctica de relaciones sexuales con diferentes personas sin protección, así como del desplazamiento del preservativo como método anticonceptivo a cambio de la píldora. Con la aparición del SIDA y las campañas que instan a mantener relaciones sexuales seguras, el preservativo volvió a demostrar su eficacia, traducida en una franca disminución del número de enfermedades de transmisión sexual.

Por último, la reproducción humana es una de las ramas de la medicina que más avanzó en los últimos 20 años, y este auge se vio reflejado en las consultas, así como en la cantidad de parejas antes desahuciadas que hoy pudieron alcanzar esta meta con éxito. Sin duda, el efecto multiplicador de los medios de comunicación contribuyó con el fenómeno, ya que permitió la llegada de noticias sobre las técnicas de reproducción asistida a un mayor espectro de la sociedad, cada vez más ávida de información.

Estudio básico de la pareja infértil La primera consulta

Si con tu pareja han tratado de lograr un embarazo durante un año o más tiempo y no lo consiguieron, no deben sentirse desanimados. Si bien durante ese período pudieron atravesar momentos de frustración, celos, culpa y/o enojo, cuando conozcan las opciones de tratamiento en cuanto a medicación, cirugía y/o técnicas de reproducción asistida, estarán frente a la nueva esperanza de un embarazo exitoso.

Actualmente el profesional se encuentra en condiciones de identificar en la mayoría de los casos cuales son los factores causantes de esterilidad o infertilidad.

La esterilidad es un problema de la pareja, lo cual implica el estudio de ambos miembros de la misma, sobre todo teniendo en cuenta que aproximadamente el 60% de las causas son mixtas (femeninas y masculinas).

El estudio completo de la pareja Infértil no debe demandar más de 2 a 3 meses; al cabo de ese período se debe tener un diagnóstico exacto y preciso del causal de esterilidad, para poder planear y plantear un esquema de tratamiento, que permita ofrecer a la pareja la mayor posibilidad de éxito en el logro de un embarazo.

La primera consulta

La elección del médico es de gran importancia. Durante la primera consulta se realizará una historia clínica completa. Se investigará en la mujer sobre sus períodos menstruales (regularidad, dolor, cantidad, etc.), dolor pelviano y antecedentes infecciosos. Además se interrogará sobre la existencia o no de embarazos previos, intervenciones quirúrgicas y métodos anticonceptivos. El antecedente de haber padecido enfermedades poco frecuentes puede resultar de importancia. Al varón se le preguntará sobre traumatismo en la zona genital, antecedentes infecciosos, cirugías realizadas, medicaciones, hábitos, etc. Se les interrogará sobre el tiempo de búsqueda de embarazo, frecuencia de relaciones sexuales, antecedentes de enfermedades congénitas en la familia, etc.
Alrededor de un 25%de las parejas infértiles tiene más de un factor como causa de esterilidad, lo cual hace muy importante la realización de un interrogatorio completo. El profesional también les solicitará los resultados de estudios o procedimientos previos que al respecto de este problema ustedes hayan realizado.

Se efectuará un examen clínico y a partir de este momento se programarán una serie de estudios tendientes a investigar las posibles causas de infertilidad.

Cómo saber si estoy ovulando

El diagnóstico de la ovulación se realiza a través del estudio de los siguientes parámetros:

la temperatura basal,
el moco cervical,
la ecografía,
la medición de hormonas,
la biopsia de endometrio.
La temperatura basal

Como consecuencia de la ovulación, el ovario fabrica una hormona llamada progesterona, que actúa en el centro de control térmico del cerebro y provoca una suba de 0,5 ° C en la temperatura corporal. Cuando se detecta esta variación se puede inferir la presencia de progesterona, o sea de ovulación. Pero, para que el control de la temperatura basal arroje datos válidos, la paciente debe ser metódica y tomarla antes de levantarse de la cama, ya que cualquier movimiento, por pequeño que sea, aumenta la temperatura corporal. Se recomienda utilizar siempre el mismo termómetro, que se puede colocar en la boca o en el ano (temperatura bucal o rectal), durante un mínimo de tres minutos. La temperatura se registra todos los días en hojas especiales que permiten observar gráficamente su evolución. A veces, se advierte un leve descenso de la temperatura el mismo día de la ovulación, pero al día siguiente ésta asciende debido a la presencia de progesterona. Uno o dos días previos a la menstruación, la temperatura basal comienza a descender hasta alcanzar los valores que tiene en la época preovulatoria; en caso de haberse producido un embarazo en ese ciclo, se mantiene elevada. El registro de la temperatura basal tiene la ventaja de ser un método económico y casero que permite detectar la ovulación, la fecha en que ésta ocurre y la duración de la segunda fase del ciclo. Pero tiene sus desventajas: no es segura -muchas veces hay fallas en el registro- y cansa a la pareja, produciendo incluso una cierta dependencia psicológica del termómetro. Por ello lo aconsejable es llevar a cabo el control de la temperatura solo durante dos a tres ciclos menstruales.

El moco cervical
En los días que preceden a la ovulación, el moco producido por el cuello del útero adquiere una serie de aspectos especiales que el médico y la misma mujer pueden detectar. Estas características del moco cervical desaparecen una vez ocurrida la ovulación.

La ecografía

Gracias a la ecografía el médico puede observar los ovarios y, dentro de uno de ellos, el folículo que va a ser ovulado ese mes, particularmente cuando este estudio se realiza por vía vaginal. El diagnóstico ecográfico de la ovulación consiste en evaluar el crecimiento del folículo hasta el momento en que desaparece, en la mitad del ciclo.

La medición de hormonas

La medición de progesterona en sangre permite establecer si la ovulación tiene lugar y, a tal fin, se extrae una muestra alrededor del día 21 del ciclo. Cuando esta hormona se encuentra elevada confirma la presencia de ovulación y pronostica, además, una segunda parte del ciclo adecuada para la implantación embrionaria. La ovulación se produce como consecuencia de un pico de una hormona llamada luteinizante (LH) producida por la hipófisis. La LH puede ser detectada en la orina mediante una serie de tests caseros y muy sencillos de realizar; cuando el resultado es positivo es posible anticipar que la ovulación ocurrirá en las próximas 24 horas. Ante la falta de ovulación, o si se desea llevar a cabo una investigación más exhaustiva, se solicitará un recuento de las siguientes hormonas: prolactina, estradiol, hormona folículoestimulante (FSH), LH, hormonas de la glándula tiroides y masculinas.

La biopsia de endometrio
Este estudio consiste en extraer una pequeña porción del epitelio que recubre la cavidad del útero (endometrio), para hacerlo analizar por un patólogo. El endometrio se modifica día a día de acuerdo con las hormonas fabricadas por el ovario. A través de la biopsia de endometrio, que se debe practicar unos días antes de la menstruación, no solo se determina la presencia de la ovulación sino que es el mejor método para evaluar si la preparación del endometrio para recibir un embarazo es la correcta. Como contrapartida, cabe destacar que se trata de un procedimiento molesto para la mujer por lo que, en la actualidad, algunos médicos optan por no hacerla.

Los abortos del primer trimestre de la gestación

Los abortos del primer trimestre de la gestación en general se deben a fallas genéticas propias del embrión.
En el caso de los abortos a repetición, muchos son los ítems que uno debería investigar, aunque lamentablemente no en todos los casos se logra encontrar la verdadera causa.

Los estudios que se deben tener en cuenta son:
- un estudio genético de la pareja,
- estudios inmunológicos para detectar problemas de compatibilidad,
- cultivos de flujo vaginal y endocérvix para descartar infecciones,
- estudios de ovulación y eventual tratamiento para mejorar la calidad ovulatoria.

En el caso de un próximo embarazo, una de las precauciones a tener en cuenta sería la de administrar un suplemento de Progesterona (en forma empírica) durante el primer trimestre, para corregir potenciales problemas de implantación.
Lo más importante de todas formas es hacer un estudio intensivo antes de buscar una nueva gestación.

Por qué no ovulo

El punto de partida del ciclo menstrual es la salida del óvulo del ovario, un fenómeno que tiene lugar, habitualmente, catorce días después de ocurrida la menstruación. Se considera que la menstruación es una consecuencia de la ovulación, y este proceso solo se ve interrumpido si la mujer queda embarazada durante ese ciclo. La ausencia de ovulación se denomina anovulación y constituye una causa frecuente de esterilidad. En los casos severos, la mujer deja de menstruar (amenorrea). Cuando la anovulación es leve, las menstruaciones pueden incluso ser regulares, por lo que la presencia de sangrado vaginal no asegura que haya ovulación. La ausencia de ovulación puede obedecer a la falta de estímulo por parte del hipotálamo o de la hipófisis sobre el ovario; o a una falla en este órgano, que le impide responder a las hormonas. La falta de estímulo del ovario por parte del hipotálamo o de la hipófisis puede ser producida por diversos factores tales como:

el estrés,
el ejercicio físico extremo
los trastornos alimentarios
la interferencia de otras hormonas,
menopausia precoz o falla ovárica prematura
enfermedad poliquística del ovario.


El estrés
La falta de ovulación por estrés es muy común cuando el sistema reproductivo todavía se encuentra inmaduro, tal como ocurre en la adolescencia. Por eso, en esta etapa de la vida es tan frecuente que las menstruaciones se alteren ante situaciones como exámenes, problemas afectivos o viajes.
El ejercicio físico extremo
La actividad física excesiva provoca amenorrea porque no permite que se forme el porcentaje mínimo de tejido graso en el cuerpo, necesario para que se produzca la ovulación. Si al trabajo físico excesivo que desarrollan las deportistas o las bailarinas, por ejemplo, se le suma el estrés que generan estas actividades cuando son realizadas en forma profesional, es muy probable que presenten alteraciones en sus ciclos menstruales.

Los trastornos alimentarios
En la desnutrición severa, provocada por falta de nutrientes o por trastornos alimenticios como en la anorexia nerviosa, la anovulación y luego la amenorrea ocurren porque el porcentaje de grasa corporal desciende por debajo de los niveles mínimos indispensables para el mantenimiento de los ciclos ovulatorios normales. En la bulimia, por el contrario, la mujer conserva los ciclos menstruales porque, pese a la perturbación alimentaria, mantiene un peso considerado dentro de lo normal. En la obesidad, la función ovárica suele estar preservada, inclusive en mujeres con gran sobrepeso.

La interferencia de otras hormonas
Por último, la secreción de gonadotrofinas por parte de la hipófisis puede verse modificada por la interferencia de la prolactina. Esta hormona fabricada por la hipófisis tiene, como principal función, estimular la secreción de leche de las mamas después del parto. La prolactina interfiere con la producción de gonadotrofinas y, por ese motivo, una mujer que amamanta suele estar en amenorrea. La prolactina también puede aumentar (hiperprolactinemia) fuera del embarazo y de la lactancia e interferir con la secreción de gonadotrofinas. Esto conduce a trastornos en la ovulación que, según la severidad, pueden llevar a la amenorrea. En los casos más severos, la amenorrea puede estar acompañada por la secreción de leche por los pezones (galactorrea). La hiperprolactinemia puede ser consecuencia de tumores benignos de la hipófisis, del estrés, del mal funcionamiento de la glándula tiroides, y de la ingesta de medicamentos, como los utilizados para ciertos problemas digestivos -úlceras o náuseas- o de ciertas drogas para controlar la jaqueca. Alrededor de los 50 años, el organismo femenino deja de producir óvulos y de menstruar, lo que se conoce como menopausia. Cuando ocurre antes de los 40 años se denomina menopausia precoz o falla ovárica prematura, y puede obedecer a distintos motivos, tales como la extirpación de los ovarios, la destrucción del tejido ovárico por radiaciones y/o quimioterapia, o bien, a trastornos cromosómicos o enfermedades inmunológicas. Muchas veces, la causa de la menopausia precoz es desconocida.

Menopausia precoz o falla ovárica prematura
Alrededor de los 50 años, el organismo femenino deja de producir óvulos y de menstruar, lo que se conoce como menopausia. Cuando ocurre antes de los 40 años se denomina menopausia precoz o falla ovárica prematura, y puede obedecer a distintos motivos, tales como la extirpación de los ovarios, la destrucción del tejido ovárico por radiaciones y/o quimioterapia, o bien, a trastornos cromosómicos o enfermedades inmunológicas. Muchas veces, la causa de la menopausia precoz es desconocida.

Enfermedad poliquística del ovario
La poliquistosis ovárica, también llamada enfermedad poliquística del ovario, es uno de los factores frecuentes de anovulación. En esta afección, el ovario presenta numerosos folículos y produce mayor cantidad de hormonas masculinas (andrógenos), lo que desemboca en la anovulación. Esto origina menstruaciones irregulares -o ausentes-, mientras que por el exceso de andrógenos suele aparecer exceso de vello (hirsutismo). Las mujeres con poliquistosis ovárica tienden a ser obesas y, en ocasiones, presentan una mayor predisposición al desarrollo de diabetes y problemas cardiovasculares. La etiología de esta enfermedad es desconocida, pero puede obedecer directamente a un problema del ovario, o ser consecuencia de una alteración en el hipotálamo. El mal funcionamiento de la glándula tiroides también llega a afectar la calidad de la ovulación, especialmente cuando existe una baja producción de hormona tiroides (hipotiroidismo).

Endometriosis

La endometriosis se define como la presencia de endometrio fuera de los límites que normalmente ocupa.

Este tejido mantiene una estrecha relación con la función ovárica, respondiendo a los estímulos hormonales del ovario, de la misma forma que el endometrio normal.

La endometriosis puede tener diferentes localizaciones: puede encontrarse en la capa muscular del útero (miometrio); en las trompas; en los ovarios, pudiendo adoptar dos variedades, superficial o profunda, formando cavidades de diferente tamaño y que tienen un contenido líquido oscuro y espeso, producto de la sangre transformada que hace que se los conozca como quistes de aspecto achocolatado. También puede ubicarse en los ligamentos pelvianos y en órganos abdominopelvianos.

Debido a su relación con los cambios hormonales del ciclo femenino suele, tener sintomatología cíclica, apareciendo dolor días antes de la menstruación y persistiendo durante la misma.De acuerdo a su localización existen otros síntomas: náuseas, vómitos, menstruaciones abundantes, dolor con las relaciones sexuales, síntomas urinarios, síntomas rectales, etc. La endometriosis se asocia a esterilidad.

El diagnóstico se basa en el interrogatorio, el examen físico y la realización de una ecografía, pero el diagnóstico de certeza se realiza mediante la laparoscopía, procedimiento que permite visualizar directamente los órganos pelvianos, realizar biopsias y efectuar tratamiento quirúrgico. El tratamiento de la endometriosis puede ser médico, quirúrgico o combinado (utilizando el tratamiento médico previo o con posterioridad a la cirugía).

El tratamiento médico dura aproximadamente entre 3 y 6 meses y, tiene como finalidad disminuir los niveles de hormonas femeninas para conseguir una atrofia del endometrio, por lo que la paciente durante ese período no menstrúa.

El tratamiento quirúrgico se realiza durante la laparoscopía y consiste en la extirpación de los focos de endometriosis y coagulación de los mismos, la liberación de adherencias y resección de quistes.

Esterilidad sin causa aparente

Aproximadamente del 5 al 10% de las parejas infértiles presentan estudios normales. Tratamientos médicos y/o inseminación intrauterina se han usado empíricamente en estos casos. Si el tratamiento falla, las parejas tienen la opción de continuar el mismo procedimiento, tomarse un tiempo o encarar técnicas de reproducción asistida.

Infertilidad: Factor uterino y tuboperitoneal

Defectos en el útero pueden interferir con la implantación del embrión y provocar abortos, situación que ocurre en un 5% de las parejas.

La unión del óvulo y el espermatozoide ocurren en las Trompas de Fallopio, por lo que para conseguir el embarazo en forma espontánea se necesitan trompas sanas y permeables.

El factor peritoneal se refiere a aquellas condiciones o anormalidades en la superficie de los órganos pelvianos tales como adherencias o endometriosis.

Para evaluar defectos en la cavidad uterina y las trompas se utiliza un procedimiento de rayos X que se denomina histerosalpingografia (HSG). Este estudio se realiza cuando finaliza la menstruación y antes de la ovulación. Se inyecta un líquido (sustancia de contraste) a través del cuello uterino, el cual rellena la cavidad del útero y la trompas.

De esta forma se pueden observar pólipos, miomas u otras anormalidades en la cavidad uterina.

La histeroscopía es otro procedimiento que permite evaluar con mayor exactitud el interior del útero, en aquellas pacientes en las cuales se detectan alteraciones en la HSG.

La laparoscopía es un procedimiento quirúrgico para examinar los órganos genitales internos y la pelvis, y así revelar alteraciones en las trompas, adherencias y endometrosis. Se coloca un delgado tubo a través de una pequeña incisión a nivel del cuello uterino, para determinar si el pasaje a las trompas está libre.

Pueden efectuarse incisiones adicionales y pequeñas a nivel de la pelvis para un mejor examen y para corregir la patología encontrada.

Si bien la laparoscopía es un procedimiento importante en el estudio de la infertilidad, en pacientes jóvenes puede postponerse si la HSG muestra trompas sanas, pero si al término de un año de tratamiento no se logra el embarazo debe ser reevaluada su ejecución.

La cirugía puede corregir las alteraciones estructurales del útero o de las trompas, sin embargo aquellas pacientes con severo daño tubario y/o que presenten mal pronóstico pueden acceder a un método de reproducción asistida como Fertilización in Vitro (FIV).

Infertilidad: Espermomigración. Interacción moco-semen

Para evaluar este factor suele usarse el test post coital, o test de Sims- Huhner, el cual evalúa el moco cervical, el semen y la interacción de ambos. Se realiza antes de la ovulación el día más cercano posible de la misma. El moco cervical evaluado antes de la ovulación, a mitad del ciclo, debe ser abundante, claro y acuoso ya que bajo estas condiciones los espermatozoides pueden pasar más fácilmente a través del cuello hacia la cavidad uterina y Trompas de Fallopio. Se le pedirá a la pareja que mantengan relaciones sexuales en la fecha a convenir y que concurran al consultorio para evaluar la prueba, la cual es indolora. Se toma una muestra del moco cervical y se examina al microscopio. Si la prueba es normal, se observará un número adecuado de espermatozoides nadando y atravesando el campo de observación en forma rápida y lineal. Un bajo número de zoides bajo estas características, podría representar alteraciones en la relación sexual, producción espermática, en el moco cervical o alteraciones inmunológicas. En este último caso ciertas proteínas (anticuerpos) que inmovilizan a los zoides pueden estar presentes en el moco cervical.

Si el moco es escaso o de baja calidad, los espermatozoides no pueden pasar el canal cervical adecuadamente. Esto puede suceder en casos de cirugía previa como la conización. Por lo tanto es importante manifestar al profesional cualquier antecedente de tratamientos recibidos en el cuello del útero.

El factor cervical puede ser tratado con antibióticos, hormonas, inseminación intrauterina o técnicas de reproducción asistida

Infertilidad: Factor ovulatorio

Las alteraciones en la ovulación se encuentran en aproximadamente el 25% de los casos de infertilidad. Mediante la toma de la temperatura basal puede inferirse si la paciente ovula. La toma de la temperatura basal refleja la secreción de progesterona, hormona que produce el ovario luego de la ovulación. Durante aproximadamente 14 días antes de la llegada de la menstruación, la progesterona transforma al endometrio (mucosa que recubre la cavidad uterina) en un lugar apto para la implantación y nutrición del embrión.

Para tomar la temperatura basal la paciente debe realizar un registro diario de la temperatura cada mañana y bajo determinadas condiciones que serán explicadas por el profesional. Un cambio de 0,5 a 1 grado en la curva confeccionada indica que la ovulación ha ocurrido. De no ser así el gráfico de temperatura permanece plano.

Si bien la toma de temperatura basal permite conocer si ocurrió ovulación o no, este método puede verse influido por múltiples factores. Este es el motivo por el cual se usan también los test de ovulación, los cuales permiten medir en la orina de la mujer la hormona Luteinizante (LH). El pico de LH estimula al ovario para que se produzca la ovulación.

Existen otras dosajes hormonales que se solicitan en la evaluación de este factor y que son: la hormona Foliculoestimulante (FSH), Luteinizante (LH), Prolactina (PRL). También pueden solicitarse hormonas que reflejen el funcionamiento de la glándula tiroides como: Tirotrofina (TSH), Triiodotironina (T3), Tiroxina (T4), Anticuerpos anti Fracción. Microsomal (AFM), así como andrógenos como la Dehidroepiandrosterona fracción sulfatada (DHEA-S) y la Tetosterona (T=0).

El uso de la ecografía ginecológica permite determinar si el ovario produce los folículos (pequeños quistes de contenido líquido que en su interior contienen al ovocito) en forma adecuada e inferir su ruptura la cual ocurre en la ovulación.

Otro procedimiento a tener en cuenta es la biopsia de endometrio. Se realiza en le consultorio médico antes de la aparición de la menstruación y consiste en tomar mediante instrumentos especiales un pequeño trozo de endometrio. El material obtenido es enviado al anatomopatólogo y examinado bajo el microscopio para evaluar si la respuesta endometrial a la progesterona es adecuada. La biopsia de endometrio puede reflejar entre otras cosas, un inadecuado efecto de la progesterona sobre el endometrio, lo cual se conoce como fase lútea inadecuada (FLI).

Los ovarios producen progesterona luego de la ovulación, por lo cual se puede solicitar un dosaje de esta hormona para confirmar la misma.

De esta forma a través de la temperatura basal, ecografía, biopsia de endometrio, test urinario de LH y dosaje de progesterona; el profesional puede diagnosticar una ausencia de ovulación (anovulación) o fallas en la misma. En estos casos existe medicación para inducir la ovulación.

Esterilidad masculina

Aproximadamente el 40% de las parejas estériles pueden presentar causa masculina sola o combinada con otros factores de esterilidad.
El diagnóstico de la patología que puede padecer el varón comienza con un detallado interrogatorio sobre los antecedentes familiares, personales, matrimoniales y sexológicos. Entre ellos se destacan infecciones tales como la fiebre Urleana (paperas), la tuberculosis, las enfermedades venéreas, las infecciones urinarias, etc. La criptorquídea (enfermedad en la cual se nace con los testículos no descendidos al escroto) y la forma en que fue corregida, el consumo de tóxicos, tabaco, alcohol, medicamentos y hormonas son datos importantes a considerar.
Entre los antecedentes quirúrgicos que más consecuencia pueden tener sobre el semen, se encuentran las practicadas sobre los testículos, vía espermática, conducto inguinal y aparato urinario inferior.
El examen físico que practicaremos a continuación tendrá especial hincapié en la evaluación del aparato genital, forma y consistencia de los testículos y epidídimos, como así también la presencia y estado de la vía espermática. Se reconocerá la presencia de varicoceles (reflujo venoso hacia el testículo), causa importante de alteración espermática.
Realizaremos un análisis del semen (espermograma) para lo cual se solicitará una abstinencia sexual de 3 a 5 días, teniendo especial cuidado en no tardar más de 1 hora entre la obtención de la muestra, (ya sea por masturbación o con relaciones sexuales usando preservativos especiales) y la entrega en el laboratorio que la examinará.
Entre los parámetros que rutinariamente se estudian en el semen figuran: el volumen del eyaculado, la viscosidad, el PH, la concentración de espermatozoides, la movilidad, la morfología de los espermatozoides, las cualidades bioquímicas del plasma seminal y el factor inmunológico.
Existen una serie de prácticas especializadas que se realizan sobre el espermatozoide, con objeto de investigar su capacidad fecundante.
Ante el diagnóstico de un factor masculino de infertilidad se completa el estudio con análisis genéticos, infecciosos y hormonales.

Tratamiento de la anovulación

El tratamiento de la anovulación se orienta a corregir la causa que la produce y, de no ser esto posible, se administran los medicamentos necesarios para provocar la ovulación (inducción de la ovulación).

Ante un cuadro de anovulación por problemas en el hipotálamo, el primer paso será actuar de inmediato sobre los factores que motivan el cuadro; por ejemplo el estrés y el peso corporal, dos aspectos que, bien controlados, ayudan a mejorar y hasta corrigen este cuadro.

Para tratar la hiperprolactinemia, se busca corregir el factor que la origina, o bien, se administran drogas que reducen la hormona (bromoergocriptina y carbolide, entre otras). Cuando la hiperprolactinemia es producto de un tumor de la hipófisis, se puede corregir con medicación, pero a veces es necesario extirpar el tumor quirúrgicamente.

La menopausia precoz, por su parte, suele ser un proceso irreversible que, en general, no tiene tratamiento. En este caso, el embarazo solo será alcanzado a través de una donación de óvulos.

En lo que respecta a la poliquistosis ovárica, con la reducción del peso corporal se mejora el cuadro clínico y, usualmente, se consigue normalizar los ciclos menstruales.

La inducción de la ovulación consiste en administrar hormonas a la paciente, para lograr que el ovario produzca y elimine un óvulo. El principal objetivo de este tratamiento es reproducir artificialmente lo que ocurre en forma natural, es decir, conseguir que el ovario elimine un solo óvulo. Para ello se pueden usar dos tipos de medicaciones: los antiestrógenos y las gonadotrofinas. Los primeros actúan a nivel del hipotálamo, produciendo la liberación de gonadotrofinas (LH y FSH) por parte de la hipófisis. Las gonadotrofinas, por su parte, estimulan directamente al ovario. El ovario puede responder en forma exagerada a la estimulación produciendo la liberación de varios óvulos con el consiguiente riesgo de embarazo múltiple. Por este motivo siempre que se estimula al ovario con medicación se debe controlar exhaustivamente la respuesta del mismo a través de la ecografía y de la medición de estradiol en sangre. Cuando existe riesgo de una respuesta exagerada del ovario se debe suspender la estimulación para evitar el riesgo de complicaciones.

Puede la pérdida de un embarazo afectar la fertilidad

Se denomina aborto a la pérdida de un embarazo antes del quinto mes de desarrollo del embrión. La mayoría de los abortos se producen en forma temprana y se calcula que alrededor del 15 al 20 % de los embarazos no llegan a término y terminan en un aborto.

Esta cifra es tan elevada y es tan común que una mujer pierda un embarazo en algún momento de su vida, que uno debe estudiar a una mujer que ha perdido en embarazo cuando ha sufrido esto en, por lo menos, dos o tres oportunidades. Si una mujer pierde un embarazo, se debe considerar esto como un simple accidente que no debe ser estudiado más profundamente.

Aunque a veces es difícil de explicárselo a la paciente por todo lo que implica la enorme pérdida que se interrumpa un embarazo y las chances de que esto vuelva a ocurrir en un nuevo embarazo siguen siendo del 15 al 20 %. Esto quiere decir que quien ha sufrido un aborto no tienen más chances de que esto se vuelva a repetir en un embarazo subsiguiente en comparación a aquella mujer que nunca en su vida ha padecido un aborto.

Las principales causas de aborto son alteraciones cromosómicas del embrión que lo hacen incompatible con la vida, por lo que el embrión se desarrolla durante un tiempo y luego ese embarazo se detiene y se pierde. Estas alteraciones cromosómicas son más frecuentes luego de los 35 años y por este motivo a medida que avanza la edad de la mujer el riesgo de tener un aborto es cada vez mayor.