Todo es raro...
Quería... queríamos... se dio... fue buscado mucho, medio buscado o sin buscar, pero el cuerpo y el alma están mutando, aunque todavía en el subte nadie te ofrezca su asiento!
Suelen aparecer sentimientos contradictorios que nos llevan de la mirada fija en el horizonte, imaginando situaciones familiares hermosas con el bebé a upa, a la náusea -física o mental- de no poder creer que nuestra vida cambiará para siempre.
La mamá primeriza no es sólo una mujer que va a tener un hijo por primera vez y que de a poco se va ensanchando “para todos los costados" y notando cómo su paso se va haciendo más lento.
La mamá primeriza es una mujer que tiene sus sentimientos a flor de piel, que necesita que le digan las cosas de otra manera, que se distrae con facilidad, que lucha contra esos cambios que inexorablemente se darán, que a veces pretende estar IGUAL, como si todo lo que le pasa no le pasara, cosa que no va a ser posible que consiga por más "MASTERES" que tenga en otras disciplinas.
La mamá primeriza puede sentirse muy bien si se acerca a otras mujeres en su condición, si comparte actividades que la integren y la acompañen con su nuevo destino, si logra mantener su agilidad física o mental realizando gimnasia o cualquier actividad específica que la libere del peso de cargar con su peso; un peso en varios sentidos, por más feliz que esté con la noticia, las batitas y escarpines que le van regalando y los favores que sus compañeros le empiezan a hacer en la oficina para que ella no se esfuerce demasiado.
Hablar con otras para manifestar sus sentimientos, a su pareja si la tiene, o a su familia más cercana puede servir, pero más aún puede servir muchas veces la objetividad de un grupo o el acompañamiento de una terapia adecuada.
Hablar de lo que siente la embarazada es sanador de por sí. A veces no se encuentra ese espacio con su médico y "le sobran dudas", busca en Internet, encuentra muy buen material, pero puede tener la sensación de ser ella la única que está viviendo ciertas dudas, contradicciones y sentimientos encontrados.
Estar embarazada por primera vez es parecido a ir a primer grado, o a cambiarse de colegio, o a mudarse a un barrio nuevo, o a radicarse en un país donde todos hablan otro idioma. Sin embargo la mayoría sobrevivimos a alguna o a todas estas experiencias, por lo tanto si estás embarazada por primera vez, sobrevivirás!
Pero, además de sobrevivir, hay que tratar de pasarla bien y hay muchas personas, instituciones, libros, sites y demás que pueden estar cerca para lograr que este embarazo sea vivido en plenitud.
Bienvenida a bordo. Un muy buen viaje te espera!
La relajación: la interacción mente-cuerpo
Parir siempre nos deja en medio de una vida que se parece poco a la que teníamos. Ser madre, a la vez que hace padre a nuestro hombre e implica un integrante nuevo en la familia, es una especie de conmoción general interna y externa.
Hay tantos post-partos como hijos han nacido en este mundo, pero a la vez cada cultura se prepara para vivirlo de una forma diferente. Intentemos vivir el nuestro lo mejor que sea posible.
Transcribo un pasaje del libro, La relajación del Dr. Herbert Benson: "Cuando hace unos años se estrenó la película Lawrence de Arabia, protagonizada por Peter O'Toole, la gente se agolpaba en los bares de los cines durante el intermedio pidiendo bebidas refrescantes...
Una auténtica epidemia de sed cundió entre los espectadores, inmersos en la sofocante historia del desierto que estaban comtemplando en la pantalla..." (1986, págs.15/16)
La conclusión es obvia: lo importante es nuestra manera personal de interpretar la realidad o, mejor aún, la manera como nuestro cuerpo "ve" el mundo concreto que lo rodea. La realidad para nuestros órganos puede ser lo que la mente percibe como tal y después transmite en forma de mensajes físicos. En el caso del filme, la gente no padecía falta de agua, pero se identificaba tanto con aquella árida situación que los cuerpos llegaban a convencerse de que se encontraban sedientos. En otras palabras nuestras posibilidades reales de bienestar (o malestar) son consecuencia directa de nuestra forma positiva o negativa de pensar, de ver la vida. Pero no debemos perder de vista que así como nuestra mente influye en nuestro cuerpo, nuestro cuerpo, al reaccionar de determinada manera, a su vez realimenta nuestra actitud mental (como espiral formando un verdadero círculo)...
Antes creíamos que había una clara separación entre las fuerzas exteriores y la reacción directa del cuerpo a ellas. Si a una persona se la privaba de agua durante muchas horas, esa persona sentiría sed; si en cambio se la proveía de agua a intervalos regulares, su sed quedaría saciada. Sin embargo, hemos visto con el ejemplo de Lawrence de Arabia, que los espectadores que contemplaban las áridas escenas del desierto sentían mucha sed, independientemente del consumo de agua. La sed, el hambre y toda una infinita gama de reacciones corporales dependen, no sólo de la sed real, sino de lo que nosotros creemos que lo es.
Cuando nos referimos al parto o a cualquier otra situación de ansiedad sabemos que surgirán inevitablemente las creencias y las imágenes albergadas en nuestra mente y que las sentiremos tan reales como si así lo fueran. Si nuestras creencias e imágenes son positivas, nuestro cuerpo responderá armónica y positivamente; si no lo son, tal vez surjan tensiones musculares (defensas motrices patológicas), y éstas a su vez perpetúen la situación de angustia. Una vez más afirmemos: círculo vicioso sin salida aparente que fatiga y debilita al "yo".
Lo que intenta la práctica de la relajación es crear un estado de paz y serenidad de espíritu que optimice todas las funciones de nuestro organismo.(...)
La palabra "relajación" comúnmente se refiere a un cuerpo "tranquilo", "sedado" y a una mente "no estresada". Ahora bien, la relajación verdadera y plena, tal cual la concibo y la quiero transmitir, es una técnica que está sustentada por creencias y valores personales. El resultado de esta sumatoria es la serenidad de espíritu.
Si nos referimos puntualmente a la situación de embarazo y parto, veremos eso con mayor claridad. La relajación que la embarazada logra gracias a las técnicas aprendidas y practicadas tiene como "soporte" el sentido que ella le quiera transmitir a esa experiencia.
Se puede vivir una situación de muchas y variadas maneras. La vivencia del parto se puede dar en niveles de intensidad o profundidad muy distintos."
Hay tantos post-partos como hijos han nacido en este mundo, pero a la vez cada cultura se prepara para vivirlo de una forma diferente. Intentemos vivir el nuestro lo mejor que sea posible.
Transcribo un pasaje del libro, La relajación del Dr. Herbert Benson: "Cuando hace unos años se estrenó la película Lawrence de Arabia, protagonizada por Peter O'Toole, la gente se agolpaba en los bares de los cines durante el intermedio pidiendo bebidas refrescantes...
Una auténtica epidemia de sed cundió entre los espectadores, inmersos en la sofocante historia del desierto que estaban comtemplando en la pantalla..." (1986, págs.15/16)
La conclusión es obvia: lo importante es nuestra manera personal de interpretar la realidad o, mejor aún, la manera como nuestro cuerpo "ve" el mundo concreto que lo rodea. La realidad para nuestros órganos puede ser lo que la mente percibe como tal y después transmite en forma de mensajes físicos. En el caso del filme, la gente no padecía falta de agua, pero se identificaba tanto con aquella árida situación que los cuerpos llegaban a convencerse de que se encontraban sedientos. En otras palabras nuestras posibilidades reales de bienestar (o malestar) son consecuencia directa de nuestra forma positiva o negativa de pensar, de ver la vida. Pero no debemos perder de vista que así como nuestra mente influye en nuestro cuerpo, nuestro cuerpo, al reaccionar de determinada manera, a su vez realimenta nuestra actitud mental (como espiral formando un verdadero círculo)...
Antes creíamos que había una clara separación entre las fuerzas exteriores y la reacción directa del cuerpo a ellas. Si a una persona se la privaba de agua durante muchas horas, esa persona sentiría sed; si en cambio se la proveía de agua a intervalos regulares, su sed quedaría saciada. Sin embargo, hemos visto con el ejemplo de Lawrence de Arabia, que los espectadores que contemplaban las áridas escenas del desierto sentían mucha sed, independientemente del consumo de agua. La sed, el hambre y toda una infinita gama de reacciones corporales dependen, no sólo de la sed real, sino de lo que nosotros creemos que lo es.
Cuando nos referimos al parto o a cualquier otra situación de ansiedad sabemos que surgirán inevitablemente las creencias y las imágenes albergadas en nuestra mente y que las sentiremos tan reales como si así lo fueran. Si nuestras creencias e imágenes son positivas, nuestro cuerpo responderá armónica y positivamente; si no lo son, tal vez surjan tensiones musculares (defensas motrices patológicas), y éstas a su vez perpetúen la situación de angustia. Una vez más afirmemos: círculo vicioso sin salida aparente que fatiga y debilita al "yo".
Lo que intenta la práctica de la relajación es crear un estado de paz y serenidad de espíritu que optimice todas las funciones de nuestro organismo.(...)
La palabra "relajación" comúnmente se refiere a un cuerpo "tranquilo", "sedado" y a una mente "no estresada". Ahora bien, la relajación verdadera y plena, tal cual la concibo y la quiero transmitir, es una técnica que está sustentada por creencias y valores personales. El resultado de esta sumatoria es la serenidad de espíritu.
Si nos referimos puntualmente a la situación de embarazo y parto, veremos eso con mayor claridad. La relajación que la embarazada logra gracias a las técnicas aprendidas y practicadas tiene como "soporte" el sentido que ella le quiera transmitir a esa experiencia.
Se puede vivir una situación de muchas y variadas maneras. La vivencia del parto se puede dar en niveles de intensidad o profundidad muy distintos."
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